Autor/a extranjero/a·Narrativa

La maravillosa vida breve de Óscar Wao, de Junot Díaz

La maravillosa vida breve de Óscar Wao (DeBolsillo, 2017), de Junot Díaz y traducido por Achy Obejas.

Fue bonito mientras duró…

La maravillosa vida breve de Óscar Wao (DeBolsillo, 2017), de Junot Díaz y traducido por Achy Obejas, es una novela ganadora del Premio Pulitzer de novela en 2008. Me la recomendaron un par de veces y siempre rechacé la propuesta y a la tercera accedí a comprarlo y probar. Se me ha hecho un poco pesado, aunque debo reconocer que, para toda la acción que tiene el libro, el autor sabe guiar el hilo de forma magnífica, porque yo lo habría escrito de forma ilegible, aburridísima.

El libro se divide en varias partes. Primero comienza hablando de Óscar, como creía yo que seguiría durante toda la novela, pero luego cambia para hablar sobre la hermana de éste, Lola, y su sobre su madre Beli y su abuela, llamada “La Inca”. En las últimas páginas es un tal Yúnior, novio de Lola, quien nos cuenta cómo fue la vida de Óscar hasta el fin de su maravillosa vida (no es un spoiler porque se dice incluso en el título).

Óscar es un nerd, un friki, enamoradizo, gordinflón y adicto a los videojuegos, a la literatura y a las películas de ciencia-ficción. No consigue atraer a ninguna chica, aunque él se enamora de muchas (una de ellas se llama Ana Obregón, mira por dónde). Se desarrolla alrededor de él la historia también de su hermana, que sueña con escapar de las fauces de su madre, y también la de su progenitora y su tristísima infancia (ningún familiar la quería cuando a su padre lo mataron y su madre se suicidó, incluso la vendieron como si fuera una prenda de ropa).

Los sueños rotos de Beli, los de Lola, los de Óscar, los sueños rotos de una generación rota por la dictadura del cruel general Trujillo se concentran en las páginas de este libro que me ha hecho odiar con fuerza lo que se cuenta contra el dictador. El miedo, el dolor, los asesinatos que se quedaban sin culpables ni castigos, todo ello se nombra aquí con una dureza extrema, como por ejemplo la escena en que a Beli le dan una paliza en un maizal y la dejan medio muerta (aborta al bebé que tenía en su interior por culpa de la paliza, pese a que los dueños de su anterior trabajo ya la salvaron de las fauces de los agresores en una ocasión anterior. Pero el mal siempre vuelve).

Óscar incluso intentó suicidarse, pero no lo consiguió. Se dedicaba a escribir mucho, y luego empezó a trabajar como un profesor aburrido y amargado, una escena que se enlaza con la triste historia de los padres de Beli (los abuelos maternos de Óscar), Abelard (fue golpeado y torturado en una celda infrahumana y luego asesinado) y Socorro (cuyas dos hijas mayores murieron de forma trágica y luego a ella la atropelló un camión: por eso se habla de la maldición vigente en la familia). Es triste leer el final de Abelard, cuando se dice que perdió la cabeza por las torturas sufridas y se miraba las manos pensando en que algún día llegó a ser algo más que aquel ser humano sufriente (fue uno de los más prestigiosos médicos de la época antes de que lo encarcelaran por no dejar a su hija en las manos y en la cama de Trujillo).

Al final, Óscar se juntó a una prostituta de República Dominicana que estaba comprometida. El novio de ésta le dio una paliza y le avisó de que se alejara de ella, así que Óscar se recuperó gracias a que un taxista le salvó de entre los maizales (el mismo lugar en el que apalearon a su madre en otra época). Pero Óscar vuelve porque la ama (cabe destacar que Óscar anhelaba “rapar”, que significa hacer el coito en español, por decirlo de forma elegante, y con ella sí lo consiguió según se nos descubre al final de la novela). El novio de ella, sin embargo, no le perdona y en la segunda ocasión sí lo mata. Al final es Yúnior el que recoge los hechos de Óscar Wao como si fuera el transcriptor que redacta las memorias de Pascual Duarte tras el fallecimiento de éste.

Me parece curiosa la forma en que Junot Díaz escribe, pues intento recrear los diálogos en mi cabeza y me suena a cubano, aun siendo él dominicano (y desarrollándose la historia allí en parte). Hay múltiples referencias a palabras como “fokin” u otras de República Dominicana, incluso “fukú”, que resulta ser la mala suerte, la maldición que posee la familia Cabral. Me recuerda este libro, en parte, a En el camino de Jack Kerouac porque constantemente están ocurriendo cosas, y también a la Trilogía del Baztán de Dolores Redondo en un detalle: la protagonista de dicha trilogía y Lola, ambas, consideran una bruja a sus respectivas madres por lo mal que las tratan.

Un libro muy recomendable (como casi todos, pero si lo recomiendo lo hago desde el corazón). Me ha enseñado muchas cosas, me ha ayudado a conocer un poco la historia de República Dominicana y a identificarme con el protagonista. Gracias, Óscar, por esta gran lección. Gracias, Junot, por escribir esta maravillosa (pero no breve) novela.

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