Ovni 78 (Anagrama, 2026), de Wu Ming y traducido por Juan Manuel Salmerón Arjona.

Ovni 78 (Anagrama, 2026, con traducción al castellano de Juan Manuel Salmerón Arjona) es la nueva novela del grupo de escritores italianos Wu Ming, que ya publicó Q con el seudónimo Luther Blissett. En sus páginas se desarrolla la Gran Oleada de avistamientos ovni que hubo en la Italia de los setenta, una época convulsa donde se mezclan política, ufología, lucha de clases y cultura pop. Además del secuestro y asesinato de Aldo Moro, ex primer ministro, hubo un aumento del consumo de heroína, la legalización del aborto, la sucesión de tres papas en poco tiempo, un estado de excepción, grupos terroristas como Brigate Rosse y Ordine Nero (con gusto por los colores para sus nombres) o atentados terroristas como el de la estación de tren de Bolonia, ya en 1980, que causó más de ochenta muertos. La trama se mueve por diferentes localizaciones de Italia, desde Roma hasta Turín y desde Génova hasta el municipio y la montaña ficticios de Forravalle y Quarzerone, respectivamente.

La novela se divide en varias partes, llamadas «movimientos», con un preludio que se desarrolla el 26 de agosto de 1976: primer movimiento (del 1 al 19 de marzo de 1978), segundo movimiento (del 3 de abril al 4 de mayo de 1978), tercer movimiento (del 5 al 24 de mayo de 1978) y el cuarto movimiento (del 25 de mayo de 1978 al 25 de mayo de 2022). La historia mezcla Historia con magia y suspense y abarca mucho espacio geográfico y temporal, así como muchos personajes, aunque sus protagonistas son Martin Zanka, un escritor superventas italiano y comunista de ciencia ficción y paleocosmonáutica, antes partisano porque su quinta fue llamada a filas cuando Alemania ocupó el norte de Italia tras el derrocamiento de Mussolini, y Milena Cravero, una joven antropóloga que estudia a los ufófilos. Además de ellos, destaca Vincenzo, hijo de Zanka y exheroinómano, como muchos de su generación. Vive en una comuna cerca de la montaña protagonista de avistamientos junto a su novia y otros personajes. Precisamente, Vincenzo cuestiona que su padre crea en los platillos volantes, cuando él cree a su vez en los beneficios de su comuna.

La novela comienza con la llegada de un grupo de scouts a una zona cercana a los Apeninos en agosto de 1976; será la última acampada que se haga en esa zona tan idílica. El grupo decide jugar a simular una invasión alienígena, ya que allí se producen avistamientos con asiduidad, y durante el juego desaparecen dos jóvenes. Descartan la posibilidad de que se hayan perdido, pues son experimentados y líderes de sus grupos, lo que hace pensar que quizás haya algo o alguien detrás de sus desapariciones. En las páginas siguientes, la narración desarrolla los hechos y entrelaza a los personajes de tal manera que traten de reconstruir ese suceso en mitad del turbulento contexto histórico y político italiano. Además de los personajes mencionados, hay otros secundarios, excéntricos e incluso fascistas, un grupo variopinto compuesto por jóvenes reaccionarios que defienden el derecho a una vivienda o se oponen a la familia real, profesores universitarios, grandes industriales o propietarios con vínculos con asociaciones cristianas o incluso el Opus Dei.

Martin Zanka es en realidad un seudónimo tomado de Martin Eden, de Jack London; al igual que su editor, se hace llamar de forma diferente a su identidad real. Su propio editor lo considera un visionario, y quizás por eso decide escribir un libro diferente a lo que acostumbra, es decir, no sobre avistamientos ovni, aun en un momento histórico que da pie a ello por la popularidad y cantidad de avistamientos que hay. Ese cambio de rumbo en su escritura comienza cuando acude cerca de donde su hijo vive, en este caso para escribir sobre un avistamiento físico y anodino. Zanka tiene la impresión de que es padre y escritor, pero no termina de ser ninguna de las dos cosas realmente. Igual que Aldo Moro, se siente prisionero, en su caso de una industria que le empuja a escribir aunque no quiera y del dinero que percibe por ello. Mientras tanto, en la comuna, hay un efecto llamada que provoca un conflicto entre carabineros, pueblerinos y comunales por la presencia cada vez mayor de drogadictos, a los que no saben si acoger, pese a que no los conocen y pueden resultar una amenaza para la convivencia y la existencia de la comuna, o dejarlos a su suerte.

Martin Zanka debe prepararse para un congreso que se va a celebrar, titulado Ovni 78, y donde se encontrará con Milena Cravero, mientras Vincenzo se aloja en su casa de forma provisional antes de tomar una decisión importante. El día de la inauguración del congreso, el 16 de marzo de 1978, unos miembros de Brigate Rosse secuestran a Aldo Moro tras asesinar a los cinco escoltas del ex primer ministro. El logo de esta organización consta de una estrella que aparece en la cubierta del libro, justo donde el ovni parece despegar o amerizar. Este suceso provoca el caos total en el país, lo que empuja al gobierno a declarar el estado de sitio en la capital. Al parecer, el móvil fue el apoyo de los comunistas al gobierno de Democracia Cristiana, partido del que Moro era presidente, y su secuestro y asesinato supusieron una división entre el statu quo y los que estaban contra ellos y que, por ende, tenían las de perder. Llevar la contraria al Estado y al pensamiento predominante era arriesgado, igual que podía serlo dedicarse a la ufología.

La psicosis social derivada del secuestro y asesinato de Aldo Moro parece complementarse con más avistamientos ovni y fue un impacto tal que incluso provocó pesadillas en la población, como las que sufrió el escritor Giuseppe Genna, que entonces iba a primaria. Este suceso sirvió de excusa para que el Estado usara todas sus armas, incluso aquellas alejadas de la ética o los derechos, como el llamado «decreto Moro», de 21 de marzo, el primero de una larga serie de leyes especiales. Estas permitían el llamado arresto «de identificación», por el que uno podía ser retenido en comisaría o en el cuartel hasta veinticuatro horas, así como interrogado sin presencia de un abogado. El decreto autorizaba a la policía a intervenir teléfonos y realizar escuchas preventivas, es decir, aunque no hubiera indicios de delito. Cabe destacar que quince años antes, en 1963, habían asesinado a John F. Kennedy, y en 1973, a Carrero Blanco. En 1981 asesinarían al presidente de Egipto y al presidente y al primer ministro de Irán. En 1984 asesinarían a Indira Gandhi y en 1986, a Olof Palme.

Además del secuestro y asesinato de Moro, la heroína o los avistamientos ovni, 1978 fue un año lleno de eventos históricos, entre ellos el estreno de Encuentros en la tercera fase, de Steven Spielberg, o el debate en el parlamento italiano de la ley del aborto, contra la cual solo estaban los neofascistas y los democristianos. También proliferó el terrorismo, que derivó en ataques más desorganizados a partir de 1975, junto con el cambio de rumbo de Europa occidental: adiós a las dictaduras de España, Portugal y Grecia. Más relevante fue que en esta época el gobierno italiano estaba formado por la coalición de Democracia Cristiana con su némesis, el Partido Comunista. Se trataría de una pareja de baile extraña si no fuera porque Italia arrastraba una inestabilidad política inaudita: desde la Segunda Guerra Mundial hasta la actualidad ha habido alrededor de ochenta gobiernos. Aun así, Cravero afirma: «Es una verdadera invasión […] Prensa, cine, teatro, televisión, cielo… A este paso, el año 78 pasará a la historia como el año de los platillos volantes».

El año 1978 está en mitad del periodo de la Guerra Fría y comprende la presencia de redes militares clandestinas como Gladio, en Italia, cuya existencia reveló el presidente Giulio Andreotti a principios de los noventa y que, apoyadas por la OTAN, pretendían defender a Europa de una posible invasión soviética. Además, a raíz de los hechos de 1978, el gobierno italiano creó un departamento de seguridad cuyo cometido es estudiar posibles avistamientos ovni. «En Italia, nadie quiere saber lo que todos saben pero no pueden demostrar. Solo se pueden hacer dos cosas: o vivir engañándose o irse del país», dice un personaje. Zanka investigaba en sus libros la posible relación entre esos avistamientos y el terrorismo, así como por qué parte de la población atribuía determinados acontecimientos a los extraterrestres. Incluso hay quien piensa que los alienígenas pudieron influir en beneficio de los partisanos en su lucha contra los nazifascistas durante la Segunda Guerra Mundial. «En Italia, el único pecado que no se perdona es el de decir la verdad», dice Zanka.

Estos hechos escalan y quienes se sienten atraídos por ellos se apoyan en libros, películas o programas de televisión; los personajes hacen un homenaje implícito a Ursula K. Le Guin por ser una de las escritoras pioneras de la ciencia ficción. La pasión que el fenómeno ovni despertó en la población, al menos en Europa y al menos al principio, se refleja con precisión, así como la proliferación que le siguió de contenido relacionado, ya fuera serie B o pop. Una de las localizaciones clave de este boom es Turín, que se describe como una ciudad industrial que a finales de los años setenta se acostaba pronto y donde de noche solo quedaban rezagados, guardias o policías, pero que pronto empezó a abarcar atentados y grupos armados. Un personaje llega incluso a comparar ese Turín con el Belfast de los años del conflicto norirlandés. El narrador escribe: «En los años ochenta, Italia vivió una época de desencanto político y vuelta a la esfera de lo privado: los medios de comunicación hablaban de hastío, de afán de “modernidad” y de consumismo, de culto a lo efímero, del éxito y de la riqueza».

Ovni 78 es una novela vasta e interesantísima para leer en cualquier momento, aunque más aún ahora, ya que en menos de una semana, el 23 de septiembre, se cumplirán ciento diez años del nacimiento de Aldo Moro. Un personaje muy secundario dice algo revelador: «¿No sabes que la novela ha muerto? Para que alguien lea una novela, hay que disfrazarla de ensayo». Esa idea sigue la línea de quienes piensan que la ficción ha muerto, al menos para parte de la población adulta, y quizás eso ocurre con esta novela, que tiene una base solidísima de historia, política, ideología y sociología que engarza bien con la fantasía. Los avistamientos ovni y la obsesión clasificatoria, racional y científica de algunos ufófilos hacen que salten chispas y haya desencuentros y discrepancias entre las diferentes asociaciones ufológicas. Los ovnis podrían representar los viajes o peregrinajes de los seres humanos, como los de aquellos que llegan a la comuna, abren su mundo y cambian su vida allí.

Esta novela explora la necesidad colectiva de la humanidad de acercarse a lo inexplicable, a lo desconocido o a aquello que desafía la razón. Surge la idea de que en realidad los avistamientos ovni sean producto de la crisis del varón occidental, no ya porque le fascine lo desconocido, sino porque siente una profunda soledad y desea presencias que lo consuelen y lo tengan en cuenta. También se maneja la teoría de que los avistamientos sean una característica de las personas con vidas tranquilas, porque precisamente esas visiones serían la manera en la que pueden salir de las jaulas en las que viven y enfrentarse a su soledad, sus represiones y sus frustraciones. Tal y como se dice en la novela: «Concluido el drama del secuestro de Moro, cada vez más gente veía ovnis. ¿Qué relación había? Leyendo la prensa, la respuesta parecía clara: los ovnis ayudaban a los italianos a relajarse, reflejaban un deseo de “evasión”, de evasión de la política, de los conflictos ideológicos, de la violencia; un deseo de no comprometerse, de soñar […] Sí, los que veían ovnis manifestaban un anhelo de magia, de misterio, querían ensanchar los límites de su mundo, abrir las “puertas de la percepción”».

Las comparaciones son odiosas o… si te gustó este te gustará aquel (siempre salvando las distancias): Este libro ha sido uno de los que más recuerdos ha generado en mí durante su lectura. En primer lugar, la comuna donde Vincenzo vive está cerca de la montaña donde se producen avistamientos ovni, un lugar que muchos siglos atrás fue el asentamiento de un grupo de mujeres creyentes de una religión desconocida, lo que podría interpretarse como que los fenómenos anómalos atribuidos a los ovnis forman una nueva religiosidad, como decía Diana Walsh Pasulka en Los creyentes. De hecho, se menciona un artículo que defiende que los ángeles de la Biblia eran visitantes extraterrestres, como otros personajes decían en el ensayo de Pasulka. Un personaje, apellidado Verucci, defiende la física cuántica y las otras dimensiones, también como en el libro de Pasulka. Otro personaje menciona la película 2001. Una odisea en el espacio, de Stanley Kubrick, que aparece mencionada en el libro de Pasulka. En la novela de Wu Ming se habla del avistamiento de una pareja llamada Betty y Barney Hill, y, si la memoria no me falla, también aparecen en el libro de Pasulka. Para acabar con esta autora, he de decir que ella en su ensayo estudia la relación entre los avistamientos y la cultura pop, mientras que en Ovni 78 hay una correlación entre ambos. En otro orden de cosas, el editor de Martin Zanka lo llama Marty, lo que me ha recordado al personaje de Regreso al futuro, de Robert Zemeckis, llamado Marty McFly, con reminiscencias también de ciencia ficción. En relación al secuestro de Aldo Moro, se cita un fragmento de la prensa de la época en la que un periodista compara el secuestro del ex primer ministro con un gulag soviético, una comparación a la que Martin no ve sentido. Yo querría comparar la célebre fotografía de Aldo Moro, ya secuestrado y con el emblema de la Brigate Rosse detrás, que es una estrella, con la fotografía que los miembros del grupo de ufófilos protagonista se hacen con algunos ídolos, entre ellos el propio Martin Zanka, que parece incómodo ante ellos, y que tienen como fondo otra estrella, que es el estandarte de su asociación. Por otro lado, Vincenzo ha estado desintoxicándose sin éxito en una clínica suiza localizada en Davos, donde también estaba la clínica de La montaña mágica de Thomas Mann. De hecho, Martin Zanka escribe un libro sobre la desaparición de los dos scouts, lo titula con el nombre de ambos y como subtítulo pone: «Un misterio italiano de ovnis y montañas mágicas». Un personaje afirma: «¡Qué raro que un comunista escriba sobre extraterrestres, astronaves prehistóricas y demás!», lo que me ha llamado la atención, quizás por la idea o el prejuicio de que solo las personas inclinadas a la ideología de derechas puedan investigar, interesarse o creer en esto. Por último, no es tanto una comparación, pero quiero destacar que en esta novela se haya hablado de scouts y de Gotemburgo, dos elementos esenciales en mi vida y muy discretos en la literatura, tanto que no recuerdo haber leído otra novela donde ninguno de los dos, ni siquiera por separado, tuviera la mitad de la importancia que tienen aquí.


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