Autor/a español/a·Narrativa

“Fiestas”, de Juan Goytisolo

Si buscas milagros mira:

Muerte y horror, desterrados;

Miseria y demonio, huidos;

Leprosos y enfermos, sanos…

Fiestas, de Juan Goytisolo

Fiestas (Áncora y Delfín, 1964), de Juan Goytisolo, es un libro que cogí de la biblioteca de mi padre. Me decidí a leerlo porque aparentemente era de los que menos páginas parecía tener y ansiaba un libro corto. Apenas encontré referencias a él en internet, ninguna reseña que me despertara el interés que tuviera más allá de cuatro líneas, así que me metí en el agua con miedo a que estuviera fría, pero ha resultado ser reconfortante.

Esta es una novela coral donde van apareciendo diferentes familias de personajes y donde Pipo, un niño de entre doce y trece años, es lo más parecido a un protagonista que vamos a encontrar en ella. Situada en plena posguerra española, esta novela repasa con delicadeza el temor a los comunistas (y a los rojos en general) y también encontramos algún episodio de homosexualidad encubierta durante el franquismo.

La novela se llama así porque la historia transcurre durante la celebración de unas fiestas, un congreso religioso para ser exactos, al que asisten peregrinos llegados de diferentes partes del mundo a una ciudad española cuyo nombre no se nos dice.

Tiene algún que otro pasaje enternecedor, como cuando un personaje cuenta su estancia en la antigua Fernando Poo (la actual Guinea Ecuatorial, cuando pertenecía a España) y su amor por una nativa, y otros más sórdidos, como la destrucción de unas chabolas en el barrio donde vive nuestro protagonista, un destalle que me ha recordado a otra novela situada en el mismo espacio de tiempo que esta: Las ratas, de Miguel Delibes, donde en lugar de echar abajo chabolas se intentan derrumbar algunas casas-cueva que sobreviven en el pueblo. Asimismo, otra escena dulce es el sueño fantasioso de una niña que desea encontrar a su padre, al que cree huido en Italia, y que verá frustrado su viaje.

Con cierta carga de religiosidad y moral, aunque menos que en otras novelas similares, la historia nos va planteando temas como la pérdida de la infancia, la existencia del pecado o el arrepentimiento y sus consecuencias.

Hay algo más triste que envejecer; es continuar siendo niño.

Eso dice Pipo, el protagonista, y he de reconocer que discrepo. Mantenerse como un niño toda la vida es triste, pero quizás envejecer lo sea aún más. Si la infantilización prevalece en una persona sobre su vejez pese a su edad y estado, quizás esta sea la mayor victoria que pueda obtener en la vida. Sea como fuere, una novela que pasa casi sin hacer ruido, aunque deja un cosquilleo melancólico por dentro y que nos hace plantearnos ciertos temas como el paso del tiempo. Cuando termine la infancia, y llegue la vejez. Y cuando nos vayamos… ¿Quién nos cantará?

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