Autor/a extranjero/a·Narrativa

Una noche con Sabrina Love, de Pedro Mairal

Una noche con Sabrina Love (Libros del Asteroide, 2017), de Pedro Mairal.

Una noche perfecta para quitarse el disfraz.

Una noche con Sabrina Love (Libros del Asteroide, 2017), de Pedro Mairal, no es un libro cualquiera. Esta novela, ganadora del primer Premio Clarín de Novela (con un jurado extraordinario, por cierto), está protagonizada por Daniel Mario Montero, un joven de diecisiete años que se hará pasar por uno de dieciocho para lograr ciertos objetivos. Daniel vive en un pequeño pueblo argentino incomunicado por las inundaciones, trabaja rodeado de pollos y podría decirse que no tiene dinero. Una noche, viendo el canal porno en la televisión de su desharrapada casa, participa en un concursos que tiene como premio pasar una noche con una estrella porno. Y, efectivamente, le toca.

A partir de aquí, Daniel tendrá que pedir dinero y buscarse la vida para ir hasta la capital, Buenos Aires, a su anhelada cita con la estrella del porno Sabrina Love. Se nos irá desvelando la vida de Daniel, que vive con su abuela y recibe ocasionales visitas de su hermana, mientras que su hermano, que vive en otra casa del pueblo, se pasa todo el día durmiendo y sus padres fallecieron hace un tiempo en un accidente de tráfico.

Cuando emprende el viaje haciendo auto-stop a lo largo de las carreteras argentinas, Daniel vivirá numerosas aventuras breves, pero intensas para un joven como él que apenas ha salido alguna vez del pueblo y ahora ha de hacerlo solo, arriesgando su vida. En este viaje, el lector se percatará de que se trata de una huida desesperada de Daniel de aquel pueblo antiguo y olvidado. Daniel se irá conociendo mejor a través del viaje, llorando y dándose cuenta de que realmente está solo. Se siente un hombre inacabado, frágil y poco hombre por no haber perdido nunca la virginidad. Incluso llega a pensar en volver a su casa y dar por perdida la cita con Sabrina Love. Pero esta salida de la zona de confort hacia lo desconocido a Daniel lo transforma muchísimo.

Cuando por fin llega a Buenos Aires, Sabrina no puede estar con él la noche acordada (la del sábado) y promete estar con él la noche del lunes. Mientras tanto, Daniel camina errabundo por las calles hasta la casa de un amigo de su hermano, que lo acoge a regañadientes y Daniel asiste, por casualidad, a una fiesta de disfraces de este amigo de su hermano. Allí conocerá a Sofía, de la que se enamorará y con la que quedará al día siguiente, llegando casi a hacer el amor. Sofía y Daniel hablarán, por ejemplo, de la vida y la muerte, al ir a un cementerio separado por un muro de un «albergue transitorio». Al final, ella le confesará que está enamorada de él y que le engañó con su edad y el grado que estaba estudiando para atraerlo.

Cuando llega el lunes y Daniel va, Sabrina le dice que no puede, pero Daniel le recrimina el viaje tan largo que ha hecho, y al final Sabrina y él van a una habitación aparte donde hacen el amor al fin. Y Daniel se pregunta si realmente ha hecho ese viaje tan largo y dificultoso para aquel polvo tan rápido y superficial. Repiten a la mañana siguiente, y luego Daniel se va, llevándose consigo un rodillazo del productor de Sabrina, bastante cabreado con él. Pero Daniel ya había memorizado a Sabrina para nunca olvidarse de ella y volver a su pueblo con su imagen en su mente, aunque nadie le creyera nunca que había estado con ella.

Y, mientras Mairal cita letras de canciones de Gardel, Daniel espera el autobús para volver a su pueblo, y en este momento podemos encontrar numerosos saltos en el tiempo (propios de Mairal) en los que se recrea la despedida entre Daniel y Sofía, que llegaron a hacer el amor (también por fin) antes de separarse, y prometen volver a verse pronto, mientras Daniel sueña con irse a vivir allí a estudiar Medicina. Mientras tanto, se entretiene descubriendo su sombra gris en una pantalla del autobús. Porque no quiere ser sombra. Y si el remedio que le queda es ser sombra, al menos quiere saber cuál es la suya y cuál la del resto de los viajantes del autobús.

Un libro con un mensaje muy bien camuflado en su interior. En este libro hay menos humor que en La uruguaya, y además el humor que hay es ácido a veces y muy reducido a consecuencia de que la historia se centra sobre todo en el protagonista, en su soledad y en su triste destino. De este libro hicieron una película hace casi dos décadas (la novela ya es antigua, pero acaba de ser editada por primera vez en España). Es una novela muy recomendable, porque la historia me parece bonita, pero el mensaje que lleva guardado y la personalidad y los sentimientos del protagonista son los dos pilares que sustentan esta novela de Mairal. No leo a Mairal con gusto, he de decirlo, pero sí lleno de curiosidad, porque sé que tras cada página me espera una experiencia nueva del personaje acompañada de un pensamiento interior o de un aprendizaje supremo.

Para acabar, me gustaría citar una frase que Sofía le dice a Daniel cuando se conocieron en la fiesta de disfraces: «El disfraz a veces no oculta sino que revela -dijo ella-… revela lo que uno es, o se considera que es, o tiene miedo de ser, o le gustaría ser y no se anima». Y Daniel se despoja de la máscara, se quita el disfraz durante su viaje, corta el hilo que lo une a su pueblo para abrirse al mundo y vivir experiencias nuevas.

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