Autor/a extranjero/a·Narrativa

Cáscara de nuez, de Ian McEwan

Cáscara de nuez (Anagrama, 2017), de Ian McEwan y traducido por Jaime Zulaika.

Lo vi hace un par de meses en una librería, pero el argumento no me gustó y, además, no había leído nada de Ian McEwan. Luego vi la entrevista que le hicieron en el programa literario Página Dos, y me convencieron a los pocos minutos.

Cáscara de nuez (Anagrama, 2017), de Ian McEwan, es un libro riquísimo y relativamente breve (217 páginas), con trazas humor y muy bien construido. En él, el protagonista cuenta en primera persona su historia, porque es un nonato, un feto, al que le quedan apenas un par de semanas para nacer y que se percata de todo cuanto acontece en el exterior de la bolsa amniótica. Por eso mismo averigua que su madre, a la que quiere mucho a pesar de todo, quiere matar a su padre. Y lo quiere hacer con un cómplice: su amante, Claude, que es además el hermano de su padre.

Su madre, Trudy, se aburre con los poemas que le dedica su padre y parece preferir la embestidas sexuales que le ofrece Claude. De nuevo encontramos en una novela el tema de la muerte del padre, pero sin saber si ocurrirá o no al principio del libro. El nonato ama a su madre como ya dije, y también a su padre, a quien desea salvar aunque no pueda. Por el contrario, detesta a su tío y amante de su madre, un tipo que solo sabe contar y repetir banalidades, llegando a llamarlo “impostor”.

El nonato entiende del mundo gracias a los podcasts que escucha su madre (y que también llegan a él) y hace una crítica feroz sobre Rusia, Estados Unidos, los países islámicos, África, el socialismo, el capitalismo, los problemas que acechan a cada grupo de población, las enfermedades, la pobreza, la hambruna, las guerras inminentes y el cambio climático. Sabe que su padre, débil, frágil y enamorado de su madre, se deja manejar por la perfidia de esta, que le engaña con su hermano tras echarlo de la propia casa del padre con el pretexto de ‘necesitar espacio’.

El nonato teme que, tras la muerte de su padre, su madre lo abandone, y poco a poco empieza a aguzar el oído hasta averiguar que pretenden matar a su padre con un anticongelante elegido por Claude. En el libro también hay muchas referencias vinícolas, pues Claude y Trudy pasan mucho tiempo bebiendo, y todo este alcohol llega, a través de Trudy, hasta el nonato, que también acaba emborrachándose.

A mediados del libro, el padre resultará no ser tan débil ni frágil y, junto a su amante, echará de la que es su casa a su mujer adúltera, mientras esta planea a contrarreloj su asesinato junto a su amante y cuñado Claude. Si el padre termina muriendo no puedo desvelarlo, y tampoco el futuro de Trudy o Claude. Sí contaré (¡ALERTA SPOILER!) que el nonato acaba en un lugar no del todo deseado por él donde su libertad se verá restringida, y no hablo precisamente de la angosta bolsa amniótica…

Libro muy recomendable, atractivo, nada tedioso, muy rico y, en cierto modo, pedagógico y satisfactorio.

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