Autor/a extranjero/a·Narrativa

“El mago”, de John Fowles

Lo encontré en alguna página web e, inmediatamente, lo apunté en mi lista de libros que quiero comprarme. Tras unos pocos meses buscando en librerías, finalmente lo busqué en las librerías online, y cuál fue mi sorpresa al ver que ninguna de las que frecuentaba lo tenía en stock. Por tanto, había que pedirlo, y eso hice.

Cuando fui a encargar El mago (Anagrama, 2016), de John Fowles, la librera me preguntó si ese libro era parte de una trilogía de carácter fantástico. Yo le dije que no, extrañado, y ella luego reconoció su error. Al parecer, al verme tan joven, creía que yo iría buscando una novela juvenil, fantástica o algo así, pero no. Iba buscando la gran obra de Fowles, por favor, no me menosprecies ni subestimes mi búsqueda de calidad literaria.

Me dijo que costaría alrededor de 26€, muy caro, y puso cara de ”lo siento, pero es así de caro”. Yo dije que ya sabía cuánto valía y que por supuesto lo pidiera. Ella se sorprendió y a partir de ahí empezamos a hablar de nuestros gustos literarios.

En cuanto al libro, que es de lo que vengo a hablar aquí hoy (también quería hablar del contexto de la compra de dicho libro), tengo que admitir que me ha costado leerlo, sobre todo al principio. Es un libro, tal y como se dice en la contraportada, muy complejo. Además, tiene 671 páginas, y yo no estoy acostumbrado a leer libros de más de 400 páginas. Me lo repartí de manera que lo leyera en una semana, pero me fue imposible.

Es un libro que, al principio, sobre todo a mediados, te parece paranoico. Llega un momento en el que te preguntas qué diablos está ocurriendo, de qué va todo aquello y cuánto terminará el tormento del pobre protagonista (Nicholas Urfé) a manos del mago (Maurice Conchis) y sus súbditos/colegas.

Cuando se acerca el final (las últimas 150 páginas sobre todo) la historia empieza a aclararse, comprendes mejor al protagonista, el cielo se abre para que puedas ver que, tras las nubes de tormenta, sigue brillando el sol.

Si soy sincero, me esperaba otra cosa de este libro. Me esperaba que Conchis fuera un mago real y que los demás personajes fueran fantasmas o apariciones que él mismo creara, pero son personas reales. Me encanta las diversas referencias a la música, a la pintura y a la literatura que hace el libro, sin llegar a resultar pesadas. También me gusta los leves matices sobre la Primera Guerra Mundial que introduce, muy revelador e interesante.

En definitiva, me esperaba otra cosa, pero no me ha decepcionado, ni mucho menos. Es una gran obra que me gustaría leer con treinta años más para marcarla bien en mi personalidad. Me gustaría decir que es el mejor libro que me he leído este año (2017), pero teniendo en cuenta que este es el libro 32º que leo este año, es difícil valorarlo. Es, quizá, la obra con mayor calidad literaria, pero no el que más me ha gustado ni me ha sentir sensaciones.

Sí he sentido pena e impotencia por el protagonista. A la mínima de cambio, si yo fuera él, habría seguido dando clases en el colegio Lord Byron de Phraxos y habría dejado de lado las paranoias de Conchis y a la delicada Alison. Pero claro, si el protagonista hubiera hecho eso, la novela habría durado cien páginas y no tendría mejunje. Muy recomendable. Interesante, curioso, atractivo, muy filosófico y psicológico.

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