Moonlight & Love Songs (Ediciones En Huida, 2026), de Germán Ramírez Lerate.

Moonlight & Love Songs (Ediciones En Huida, 2026) es la última novela de Germán Ramírez Lerate (Cádiz, 1998), todas reseñadas aquí. En este caso, la narración se adentra en la relación de dos jóvenes que se conocen un verano en Conil de la Frontera (Cádiz). Él se llama Nat, es anarquista y quizás es un alter ego del autor y sueña con ser escritor y abrirse camino en la literatura, y ella se llama Victoria y está asfixiada por una vida llena de normas y silencios, pero su recién cumplida mayoría de edad promete otorgarle algo de libertad. Ambos se conocen en una playa de Conil y todo cambia para ellos. La historia atraviesa diferentes escenarios de la costa gaditana donde se tratan temas como el amor, el deseo y la búsqueda de identidad, y donde los protagonistas reflexionan acerca de si las casualidades existen mientras son testigos de momentos en los que la vida demuestra que puede tener sentido.

La novela comienza in media res, con un capítulo breve e introductorio donde Nat narra y se lamenta del amor que una vez fue y que ya no está, igual que tampoco están muchos de los testigos de ese amor. Desde entonces, él ha intentado suplir la ausencia de su amada yendo a bares y sumergiéndose en la resaca. Es huérfano de padre desde hace unos años y su madre los abandonó cuando él era un niño, por lo que solo puede agarrarse a su grupo de amigos, donde destaca el Rizos, con quien comparte piso. Asimismo, es un joven escéptico que no puede aferrarse a la fe porque no cree en el más allá, pero, aunque no lee ni escribe, un día decide ganar dinero a partir de presentarse a concursos literarios. Victoria, por su parte, es madrileña y va a Conil de vacaciones porque su madre tiene un apartamento allí. Desea reencontrarse con Rizos, de quien está enamorada, pero también piensa filmar un corto cinematográfico, por lo que Rizos le aconseja que se apoye en Nat porque escribe y juntos pueden hacer el guion. Ese guion servirá para el corto de Victoria y para el amor de verano que marcará a ambos personajes; el guion tendrá una existencia paralela a la de su relación.

Nat es huérfano de padre y fue abandonado por su madre, mientras que Victoria no tiene contacto con su padre y vive con su madre, su padrastro y su hermana, pero se aleja de la vida familiar porque no la soporta. Nat es idealista y sensible, pero también tiene los pies en la tierra, como cuando dice que la vida «es mágica; pero esa magia siempre es producto de una ilusión. Lo importante es vivir como el mago que conoce sus trucos y disfruta, no con los trucos en sí, sino con la fascinación que causan en su público». También piensa que la vida no tiene sentido, al contrario de Victoria, que cree que no hay que buscarle el sentido a la vida por lo que haya más allá, sino por lo que es en sí misma, con sus maravillas, como la literatura, el cine, la música y, sobre todo, el amor. Ambos comparten una visión idílica del amor y, aunque han vivido algunas experiencias, uno más que otro, estas han sido efímeras.

Nat también es un romántico y un amante de las canciones antiguas porque, según él, sus letras expresan un amor más sincero, mientras que la música contemporánea «posee sentimientos de plástico, salidos de una cadena de montaje». Por su parte, Victoria es más bien vitalista y promulga el carpe diem, quizás por eso tiende a la improvisación y los impulsos: «Victoria pensaba que un buen polvo a tiempo habría ahorrado a la humanidad muchas páginas de ensayos existencialistas». Victoria también es inconformista: «Por qué es la política, y no el conocimiento, lo que guía el rumbo de todas las cosas; por qué nos conformamos con una existencia ordinaria cuando nuestro tiempo es tan corto; por qué el amor se troca en costumbre con el paso de los años», se pregunta.

La relación de Nat y Victoria simula un enemies-to-lovers, ya que, aun sin conocerla, Nat la consideraba una pija por lo que Rizos le había contado sobre ella. De hecho, se dice sobre Victoria: «Todas sus relaciones nacían del odio y morían, por este mismo motivo, antes de que en ellas germinara un sentimiento de bondad». Nat mantiene una relación íntima, mágica e inquebrantable con la luna, y a partir de las noches de plenilunio que comparte con ella desarrolla una personalidad introspectiva donde resalta su soledad. Uno de los relatos que escribe para un concurso está protagonizado por un joven que un día despierta y descubre que es el único ser humano sobre la faz de la tierra y, mientras la vida de las otras especies continúa, la suya se ve abocada a la completa soledad. Muchas noches de luna llena, Nat se encuentra solo por las calles de Conil con la única presencia de su fiel amante celeste.

Moonlight & Love Songs es una novela tan brumosa como lo es en ocasiones el propio paisaje por el que sus personajes se mueven, y es que contiene una historia física y tangible que es al mismo tiempo un símbolo de las relaciones amorosas, las rupturas y los amores imposibles. Engarza muy bien los pasajes del pasado con los del presente y presenta aquel tanto como un paraíso perdido como una pesadilla. Contiene capítulos narrados por ambos protagonistas, así como otros en tercera persona, por lo que el lector conoce todos los puntos de vista y puede comparar. El último capítulo, narrado por uno de ellos, simula los cantos de las tragedias griegas. Entre sus páginas, se habla sobre los amores no correspondidos, pero también sobre la soledad, la vida bohemia, la sexualidad y la identidad oculta tras una fachada para pertenecer al grupo; un grupo de amigos que consume de forma frecuente alcohol o drogas para afrontar sus vidas.

Resulta divertido seguir el uso del lenguaje que el autor aplica en cada situación y a cada personaje. Además, Ramírez Lerate no pierde el tono poético de obras anteriores para las descripciones, sobre todo de los elementos de la naturaleza. Su novela tiene un regusto a las historias románticas llenas de amores truncados y tocados por la fatalidad, ya que, además, Nat se mete en un lío que condiciona su destino, del que no podrá escapar. Toda la historia está impregnada de la sal marina, tanto es así que un encuentro sexual se describe con los movimientos de los aparejos de un barco, desde levar anclas hasta desplegar el velamen, girar el timón o descender a las calderas. En otra escena, Nat toca el piano y canta, por lo que el encuentro sexual posterior se describe en términos musicales, «como si ya hubiera aprendido qué teclas debía pulsar para hacer sonar con todos sus destellos una tocata y fuga sobre el órgano».

Quiero abrir un apartado para Nat y su relación con la literatura. Cuando Victoria le pregunta si ha leído un libro concreto, él dice que no porque no es tanto de literatura, sino de cine, lo que demuestra que la literatura para él es solo una fuente de ingresos. Me ha llamado la atención que Nat no sea lector ni escritor asiduo y decida escribir relatos para concursos. Aunque al principio no le va bien, luego tiene éxito, sobre todo porque se convierte en un estratega de la literatura comercial y absurdamente los jurados lo premian. Leí esa parte justo el día en el que se falló un concurso de relatos en el que tenía verdadera fe, sobre todo por el bajísimo índice de participación y por el relato que escribí. Por tanto, no ha sido de mi agrado, sobre todo emocionalmente, encontrar un personaje que posee la fortuna de la que yo carezco. Asimismo, pienso que un personaje de tal calibre y que trata la literatura solo como mercado es una farsa, al menos para alguien tan desengañado y fracasado en ella como yo.

Las comparaciones son odiosas o… si te gustó este te gustará aquel (siempre salvando las distancias): En la novela se dice que Nat acudió por primera vez a la Tertulia, el bar donde se encuentra con sus amigos, con su padre y con ocho años, lo que me ha recordado a Recuerdos del Sur, de John J. Healey, donde el autor narra que acudía a un bar neoyorquino con su padre donde conoció a celebridades de la talla de Ernest Hemingway o Gary Cooper. El final precipitado de la historia me ha recordado a La soledad, la tristísima canción de Laura Pausini.


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