Trajiste contigo el viento (La Navaja Suiza, 2022), de Natalia García Freire.

Si hay que escoger entre los vivos y los muertos, siempre hay que elegir a estos últimos, porque «no se comen el coco», dice Víctor, uno de los narradores de Trajiste contigo el viento (La Navaja Suiza, 2022). La novela está localizada en Cocuán, un pueblo ficticio, perdido y olvidado de los Andes donde nació Mildred, la protagonista. Allí, le quitaron sus animales, su casa y su tierra tras la muerte de su madre. Y ahora busca venganza. Natalia García Freire (Ecuador, 1991) usa la voz de nueve personajes que hablan del pasado y del paso del tiempo sobre el pueblo y sobre ellos mismos. Además, convierte al lector en un habitante más de Cocuán, una especie de Macondo o Comala, y juega con la realidad y el mundo onírico.

Cada capítulo está acompañado de una ilustración simbólica y está narrado por un personaje diferente. En el primero, habla Mildred, que relata la muerte de su madre y recuerda lo que esta le decía. Mildred tiene la piel llagada y su madre le recordaba que lavara mucho la ropa y que le diera mucho el sol. Cuando ella nació, su madre decía que había traído con ella el viento, pero ese viento bueno que abre las flores, por ejemplo. Sin embargo, tras su muerte, la leyenda de Mildred vaga por el pueblo, atormentando con el viento a los vecinos, provocando ilusiones y desapariciones y haciéndoles delirar.

Cuando su madre muere, pende sobre Mildred la amenaza del párroco, que quiere llevársela al monasterio para que no viva sola y tratarle las llagas. Ella, sin embargo, por recomendación de sus progenitores, prefiere quedarse sola en casa y convivir con animales como los cerdos. Se queja de que el párroco no sabe mirar ni escuchar lo que hay a su alrededor, mientras que ella sí. Tiene miedo de que los hombres entren por la noche en su casa y le quiten las propiedades. Su madre odiaba el pueblo y ella hereda ese odio. De hecho, no son religiosos, puesto que el párrafo obligó a su madre a bautizarla pero esta se negó. Mildred llega a lanzar maldiciones contra aquellos que osan intimidarla. Un día, la raptan de su casa y debido al dolor infligido su nombre se volvió «un susurro hueco, viento que es mal aire y no silba».

El resto de capítulos narran los sucesos de forma cronológica, pero desde diferentes puntos de vista. Por ejemplo, el de Ezequiel, que emprende la búsqueda de su padre cuando cree que no va a volver y que dice que Cocuán era «una feria de atrocidades». También Agustina, cuya narración es asfixiante y que opina que el pueblo es «una gran noche» donde todos repiten siempre lo mismo: «sin pecado concebida». Carmen reconoce la mala suerte de haber nacido un Cocuán y habla del bosque como un lugar mágico que absorbe cual agujero negro todo lo que en él entra y no deja escapar ni la luz. Otros narradores dicen que Cocuán está hecho «de polvo y mal», que allí nada es lo que parece y que «también hay odio en la fe».

García Freire crea mundos para cada uno de los narradores, con el espacio común y compartido de Mildred, los delirios y el pueblo de fondo. Hay violencia, pero también personajes que se ríen y parecen disfrutar del caos. Sobre todo, ansias de destrucción y venganza por el daño causado por la propia raza humana. A través de este amplio catálogo de narradores, la autora explora la oscuridad que guardamos dentro de nosotros y que ocultamos con máscaras.

Trajiste contigo el viento es un relato bíblico, una procesión de locos que transita por la selva en busca de unos desaparecidos. Una cabalgata delirante de almas de fe lunatizadas. La autora plantea una reflexión sobre si miramos algo hasta verlo realmente o nos quedamos en lo superficial y hace que los personajes caigan en el delirio de la fe, viendo milagros y apariciones marianas donde no las hay. Se preguntan si Cocuán, donde las cabras paren mal aire, es un territorio de Dios o no, y tras recordar las atrocidades cometidas, no creen que lo sea. ¿Dónde habita Dios? En la selva desde luego que no, en ella están a su suerte con el espíritu de Mildred. Allí, los personajes escuchan cosas que el viento, a veces tibio y cálido, dice. Cosas ininteligibles pero que saben que son verdad.

«Aquellos que viven en temor se convertirán en salvajes», dice uno de los personajes, por eso siguen caminando, aunque van perdiendo la razón conforme avanzan. Porque la muerte no da miedo, sino frío. Y es que, como dice Baltasar, uno de los narradores, «tal vez no nacimos de un soplo, sino de un rugido», y por eso Cocuán ahora es un grito.

Las comparaciones son odiosas o… si te gustó este te gustará aquel (siempre salvando las distancias): Esta novela me ha recordado a la anterior de la autora, Nuestra piel muerta, elegida por The New York Times como uno de los mejores libros en español de 2019. No solo por el estilo, claro, sino también porque en ambas hay un/a protagonista joven que se ve desterrado no de su país, sino de su propia casa, por desconocidos que se hacen con ella a la fuerza. Es curioso que la autora haya retratado el mismo tema del destierro y la pertenencia a ningún lugar de forma tan similar en ambas obras.


2 respuestas a «Trajiste contigo el viento, de Natalia García Freire»

  1. Avatar de Manifiestodesastre
    Manifiestodesastre

    Gracias Mario por la última reseña de 2024. Que el 2025 te encuentre entre más libros y que este espacio tan bonito que has creado siga creciendo. Te recomiendo siempre que puedo.

    Saludos desde Argentina.

    Jesica

    Le gusta a 1 persona

    1. Avatar de Mario

      Hola, Jesica. ¡Muchas gracias! Quedan aún muchos libros por descubrir y me encanta tanto descubrirlos como darlos a conocer porque siempre hallo a gente maravillosa que me lee como tú. Gracias por leerme y recomendarme de todo corazón. ¡Feliz 2025!

      Me gusta

Replica a Manifiestodesastre Cancelar la respuesta