Autor/a español/a · Libro testimonial

El florido pensil, de Andrés Sopeña Monsalve

El florido pensil. Memoria de la escuela nacionalcatólica (Plaza & Janés, 2001), de Andrés Sopeña Monsalve.

El florido pensil es la narración vital y quintaesenciada de lo que fue la (des)educación de varias generaciones de españoles de la posguerra en clave nacionalcatólica, un espejo fiel del fascismo postizo del régimen y de la básica estulticia de constructores y divulgadores de su ideología.

El florido pensil, de Andrés Sopeña Monsalve

El florido pensil. Memoria de la escuela nacionalcatólica (Plaza & Janés, 2001), de Andrés Sopeña Monsalve, es un libro que da un vivo y fiel retrato de la educación nacionalcatólica de la España de la posguerra. Como tantas veces me pasa, no sé dónde vi este libro, pero en cuanto lo vi supe que tenía que ser mío. Y leerlo ha sido una experiencia maravillosa.

Este libro consta de un prólogo y una introducción. Tras ellos, los capítulos, escritos con las letras de «esmerada caligrafía» de los famosos cuadernillos Rubio que marcaron la infancia de tantos españoles de antaño y de ahora. El libro está narrado por un niño que está aprendiendo cómo es su país a partir de los sopapos de los curas y el ensalzamiento de España del que hacían gala los libros escolares de la época.

En estos capítulos, con un humor que no da tregua, se van intercalando párrafos, algunos divertidísimos en mi opinión, con imágenes que le resultarán familiares a aquellos que estudiaron en la época. Así, entre problemas matemáticos en los que se presentan situaciones inauditas, o el aprendizaje de los Apóstoles, llegamos a uno de los últimos capítulos, llamado Imposible el alemán, una parodia de la letra del Cara al sol que decía impasible el ademán. Y así todo.

Leer este libro me ha sonado muy lejano, aunque no demasiado. Mis abuelos apenas pudieron ir al colegio más de una semana cada uno, según me han contado alguna vez. De hecho, a mis abuela materna yo le enseñaba a sumar, a restar y a escribir relativamente bien mientras hacía los deberes del colegio. Y yo he sido el primero de mi familia en ir a la universidad, lo que constituye, creo, un avance clamoroso.

Esta es la historia que nos ha tocado vivir. Y no debemos olvidarla. Para ello, más que recomendable este libro, que a más de uno retrotraerá a su infancia, quizás desgracia, pero no por ello merecedora de ser abandonada al olvido.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s