Autor/a extranjero/a·Ensayo

Algo va mal, de Tony Judt

Algo va mal (Taurus, 2010), de Tony Judt y traducido por Belén Urrutia.

Si algo va mal, es hora de cambiarlo, ¿no crees?

Algo va mal (Taurus, 2010), de Tony Judt y traducido por Belén Urrutia, es un libro que me recomendó una profesora de Historia de la universidad. El título me atrajo menos de lo que pueda parecer. Alrededor del libro se creó un aura de misterio que me envolvió y que me empujó a leerlo. Leerlo ya es otra historia diferente.

Este es, podría decirse, un manual de política de nuestro tiempo. La política es un tema que me interesa muchísimo (o que me atrae, realmente no sé cuál de las dos cosas, porque hace unos días me dijo un profesor que no es lo mismo y aún no logro diferenciar). Sin embargo, este libro habla muchísimo sobre economía, que es un tema que, sinceramente, no me interesa (o atrae) nada.

En este compendio de problemas políticos y económicos actuales (digo actuales, pero el libro ya tiene sus añitos), el autor nos habla, por ejemplo, de la desigualdad económica que existe actualmente en Reino Unido y Estados Unidos, la cual es mayor que antes. Claro está que esta desigualdad potencia problemas sociales de diversa índole. Por eso el autor recalca que hay que eliminar esta desigualdad económica, pues no es mejor el país más rico, sino el que registra una menor diferencia económica entre sus ciudadanos más ricos y los más pobres.

Es innegable que actualmente se vive un momento de descontento generalizado contra los políticos. Por eso habla Judt en el libro sobre los políticos light que nos gobiernan y que han hecho que los jóvenes (y yo creo que la sociedad en general) hayan perdido el interés en la política. También les culpa de que cada vez menos gente vote en las elecciones. Y claro, esto último me ha recordado inevitablemente a las elecciones andaluzas del 2 de diciembre de 2018 (tenga en cuenta que escribo esta reseña una semana después de las elecciones andaluzas, aunque se haya publicado siete meses después), donde el 41% de los andaluces decidió no votar, lo cual, al menos a mí, me parece una barbaridad.

Por eso, Judt anima a aprender a criticar a nuestros gobiernos y a deshacernos de la conformidad existente actualmente en Europa y Estados Unidos. Anima a los jóvenes a no resignarse y a no ignorar la política o volverse apolíticos, para que, participando en la política, las cosas cambien y vayan a mejor. Además de ello, el autor trata otros temas a mi parecer más complejos o, si lo quieren, más especializados como la renovación del conservadurismo político tras la Segunda Guerra Mundial, el debate sobre si el Estado debe intervenir en el mercado o la permanencia de la socialdemocracia en los países de Europa occidental frente al socialismo.

Este libro ha sido mucho más complejo de lo que me esperaba (no es muy científico, pero no he conseguido conectar con él). Diría que me ha decepcionado, pero creo que la culpa no la tiene el libro (ni yo tampoco). Simplemente no era el momento, como otras tantas veces ocurre. Espero retomarlo dentro unos años y saborearlo con más detenimiento. Aun así, no quiero que este apunte eclipse mi percepción general sobre el libro, del que saco una buena experiencia: ¡léalo, aún está a tiempo!

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