Autor/a extranjero/a·Narrativa

“Algún día este dolor te será útil”, de Peter Cameron

El protagonista de este libro, James Sveck, se ha convertido en mi ídolo o héroe literario favorito.

Algún día este dolor te será útil (Libros del Asteroide, 2016), de Peter Cameron, es una novela en forma de diario, ambientado en la ciudad de Nueva York entre abril y octubre de 2003. Comienza con publicaciones en julio, pero va dando saltos en el tiempo hacia atrás y luego prosigue hacia delante según desee el protagonista (que cuenta su historia en primera persona).

He dicho que James Sveck es mi ídolo literario favorito porque me identifico casi plenamente con él, con su vida y con su forma de ser, pensar y actuar. Cuando leí la sinopsis de este libro en la página web de la editorial me quedé anonadado, porque el protagonista es mi alter ego sin ninguna duda. Soy yo, solo que en las páginas de un libro y retratado por Peter Cameron, un señor que no me conoce de nada.

James tiene dieciocho años (yo uno más). Su madre es una mujer ”desdeñada” que se ha casado (y separado) tres veces, y su padre un ocupadísimo empresario. Su hermana es mayor que él, y mejor dejarla aparte. Su familia y el mundo en general van en contra de James, aunque a él le gusten personas como su abuela Nanette o John, el chico que trabaja en la galería de arte de su madre.

Es una novela llena de ironías y sarcasmos en la que no he podido evitar reírme en diversas ocasiones. En ella, James empieza a hacer entender a sus congéneres que no quiere ir a la universidad porque detesta a la gente de su edad, sobre todo la que se reúne en grupos, pues los encuentra aburridos, y también porque lo que se enseña en la universidad se olvida al salir de allí. Prefiere comprarse una casa e independizarse, y allí, trabajando en lo que sea, pasarse los días leyendo a Trollope y a Shakespeare, sus autores favoritos. Rechaza los convencionalismos y no entiende por qué tiene que ir a la universidad sí o sí. Solo quiere leer y evitar relacionarse con la gente, sobre todo con la de su edad.

También plantea el tema de la sexualidad, pues su padre llega a creer que es gay porque nunca, en sus dieciocho años, ha tenido ninguna cita con chicas. Su padre, incluso, lo llama raro. Asimismo, se reconoce como un anarquista al detestar la política y como ateo. Llega un momento en el que comienza a ir a una psiquiatra, donde se abre un poco más (y se abre también un poco más ante el lector). Con ella empieza a mantener diálogos de besugos, así como interesantes peroratas sobre su vida, aunque James no acaba demasiado convencido de que eso le vaya a servir. Cuenta varias anécdotas que le han hecho ser más asocial y alejarse de la gente de su edad, como una vez que fue a un seminario y tuvo que compartir habitación de hotel con dos chicos de su edad.

Por muchas cosas, sino por todas, me identifico con la personalidad y las circunstancias del protagonista. Enhorabuena, James, ojalá existieras en la vida real para poder unirme a ti y formar un grupo de adolescentes lectores y demás cosas que la sociedad entiende por ‘cosas raras que hace la gente rara’.

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