Los extraños (Impedimenta, 2022), de Jon Bilbao.

Jon y Katarina, los protagonistas de Los extraños (Impedimenta, 2022), son pareja y están en la casa de él, en Cantabria. Es una casa demasiado grande en un ambiente de invierno, lluvia y oscuridad. Están solos y ella está embarazada. Además, ella se está replanteando su vida en matrimonio. Una noche, aparecen unas luces en el cielo. A la mañana siguiente, llegan a su casa Markel, un hombre que dice ser primo de Jon, y la silenciosa Virginia, su supuesta mujer. Los visitantes no parecen querer irse, sino hacerse con la casa.

En esta novela de Jon Bilbao (Ribadesella, 1972), que puede considerarse la segunda parte de Basilisco y que está dividida en tres partes, la historia comienza después de cuatro días de lluvia. Jon no reconoce a su primo, que junto a su mujer parece un infiltrado o parásito. De nuevo, las extrañas luces en el cielo despiertan interés. Los anfitriones alucinan con ello y ven un medio de entretenimiento, pero también un problema. Los invitados parecen haber llegado con la nave espacial que se presupone tras esas extrañas luces en el cielo.

Jon y Katarina están enzarzados en un conflicto verbal, porque llevan tiempo a disgusto a causa de que Jon quiere seguir allí y Katarina quiere ir a Múnich. La aparición del primo y su mujer romperá esta rutina, con conflictos pero en calma. Tras el acogimiento y el inicial saber estar de los invitados, los huéspedes descubren quién es en realidad Virginia, que no es pareja de Markel, y por qué está él allí. Además, también se genera un conflicto entre los invitados y Lorena, la criada, que se marcha, dejando vía libre a estos para adueñarse aún más de la casa.

Pasado un tiempo, cabe destacar que Katarina y Markel están a gusto. Virginia sigue callada, además de resignada y melancólica. Al principio, se encarga de ayudar en las tareas del hogar, pero luego desiste. Por su parte, Jon piensa acerca de la aparición de su supuesto primo. Entonces, se desarrollan sucesos que derivan en conflictos: el primo entra un día en casa con sus perros; Katarina detesta los perros y sufrirá angustia por tenerlos cerca, por lo que se recluye: más casa para ellos. Esto, unido a que Virginia no acepta las normas, hace que Jon piense que no se van a ir nunca.

Mientras tanto, en un prado anexo a la casa se establecen ufólogos y aficionados para observar las extrañas luces. Estos curiosos, junto a la aparición de una serpiente en el jardín, introducirán a la pareja de huéspedes en una espiral de angustia de la que difícilmente saldrán. Sobre todo cuando, alrededor de la segunda parte de la novela, Katarina sangre y tengan que llevarla al hospital.

Katarina está sobrepasada. Para colmo, Jon se encuentra a Virginia en la cocina con ropa deportiva, apretada y sudada. Aparece la tentación, aunque a priori él no vaya a caer en ella. Los invitados amenazan su estabilidad y guardan algún secreto, por eso Jon quiere saber quiénes son realmente y qué traman. En las últimas quince páginas se suceden acontecimientos que ponen fin a la historia de una forma algo abrupta y desconcertante. Y el misterio sigue ahí.

Los extraños es una novela de ciencia-ficción con toques de delirio y con una ración asequible de tensión que mantiene en vilo. Sin embargo, quizás podía haberse aprovechado más. El lector puede elucubrar, pero se agradecería información sobre alguno de los personajes, al menos. En la novela se tratan temas como la convivencia, la idea de hogar de cada miembro, las reglas, el pequeño gobierno de una casa y las fuerzas que pugnan por hacerse con su poder. También habla sobre lo desconocido y los sentimientos que genera dentro de nosotros y cómo los afrontamos.

Como dato a destacar, el protagonista se llama como el autor y su mujer trabaja de traductora, igual que el autor. Además, la historia está localizada en Ribadesella, municipio natal de Bilbao.

Las comparaciones son odiosas o… si te gustó este te gustará aquel (siempre salvando las distancias): Esta novela me ha recordado a Nuestra piel muerta, de Natalia García Freire, donde el protagonista no puede entrar a su casa porque dos desconocidos se han adueñado de ella, igual que en la de Bilbao, donde Markel y Virginia se apoderan de la casa de los protagonistas.


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