Literatura o muerte (Ediciones Godot, 2025), de Agustina Bazterrica.

Literatura o muerte (Ediciones Godot, 2025) es un ensayo brevísimo de Agustina Bazterrica (Buenos Aires, 1974), ganadora del Premio Clarín de Novela por su obra más célebre, Cadáver exquisito. En este ensayo, la autora escribe sobre su experiencia con la escritura en relación a cómo otros escritores se han enfrentado también a ella a lo largo de la historia. Aquí, la literatura cobra forma de obsesión, fiebre, parásito o alimento que lo mismo place que duele y lo mismo sangra que satisface. Bazterrica escribe sobre el proceso creativo, el trabajo literario y la manera en que devoramos la literatura a la par que la literatura nos devora a nosotros. El lector y el escritor parecen respirar a través de las páginas o de las propias letras, como se demuestra a lo largo de esta reflexión.

El comienzo es rotundo: «Si no escribo, me muero. Es así de simple y así de contundente. Y no estoy recurriendo a una metáfora trillada y un poco dramática. Es literal». Desde la primera página, Bazterrica reconoce su necesidad diaria de tener contacto con la literatura. Pocas veces en su vida se ha alejado de los libros, pero cuando lo ha hecho ha enfermado. La literatura para ella supone una fuerza vital o un torrente que le permite seguir viviendo: «Para mí, leer es equivalente a inspirar, y escribir a espirar». Asimismo, es un acto automático, como el de respirar, que a veces no se hace de forma premeditada, ni siquiera por hábito, sino por naturaleza. La literatura posibilita leer lo que otras personas pensaban o sentían hace diez, cien o mil años. Personas a las que nunca vamos a ver y cuyas culturas y espacios geográficos son remotos a los nuestros. Todo ello enriquece la manera en que vemos y pensamos la realidad.

Para Bazterrica, es más importante cómo narrar algo que qué narrar. Reconoce que, aunque puede haber momentos donde la literatura fluye para que la escribamos como si nos la dictaran las musas, al menos ella debe trabajar y leer mucho para luego poder escribir. Además, según dice, toda escritura es una reescritura y, como decía Jorge Luis Borges, no existe la originalidad. Y es que nadie es una tabula rasa, sino que estamos formados por aquello que hemos leído o estudiado y lo que escribimos es un reflejo de todo ello. Estamos contaminados e influenciados por lo que otros escribieron, y esto me generaba algún miedo cuando escribía mi primer manuscrito, debido a que paralelamente corregía libros en una editorial y no quería que estos me contaminaran.

De entre toda la nómina de escritores aquí mencionados, destaca Juan José Saer por la pasión que la autora siente hacia su obra. La poesía también es importante para, a partir de ella, comprender y escribir ficción, ensayo u otros géneros. Asimismo, cita una frase de la escritora Magalí Etchebarne que dice: «Yo trato de hacer el cover de lo que me gusta leer», y que me parece muy acertada. Todo ello me hace pensar, y eso es lo mejor que puede hacer un libro, que un autor publica en su primera obra una antología de pensamientos y emociones construida a partir de sus lecturas hasta ese momento. Su segunda obra será otra antología de sus pensamientos y emociones, solo que construida a partir de sus lecturas hasta la primera y más allá, y así sucesivamente.

Es necesario enamorarse de la obra que uno escribe, porque vas a dedicarle mucho tiempo, pensamientos y esfuerzo, e incluso se convierte en una obsesión, afirma la autora. Sin embargo, el ego es tan necesario como traicionero. A raíz de él, escribe sobre algo importante: «Hay personas, lo sé muy bien porque conozco a varias y por un tiempo fui una de ellas, que solo quieren que se les reconozca el estatus de escritor, que quieren […] los premios, pero no les interesa demasiado su obra». Hay gente que solo quiere publicar un libro sin haberlo escrito, de esos hay muchos, y yo también lo sé por experiencia. Bazterrica no deja pasar la oportunidad de escribir sobre aspectos de la escritura como la importancia de los detalles al retratar a personajes. Se debe evitar hablar solo sobre sus características físicas o de forma estereotipada o arquetípica, mejor construirlos de manera que generen una imagen en la mente del lector que produzca emociones.

El último capítulo del ensayo me parece pertinente, y es que Bazterrica escribe en él sobre ciertos lectores —que suelen ser, por cierto, los que menos libros leen, esto lo añado yo— que proponen a escritores que escriban temas lindos con finales felices sin nada violento. Sin embargo, una de las labores o deberes del escritor es ser fiel a sí mismo, y reflejar la realidad, a poder ser con una visión comprometida, y aquello que no marcha bien en el mundo, como el odio o la opresión. Bazterrica enlaza este tema con un broche final, una crítica a la sociedad contemporánea, donde el odio prevalece y además resulta rentable. Hoy en día, la verdadera rebeldía e irreverencia consisten en la ternura y la empatía.

Literatura o muerte es un ensayo donde Bazterrica aborda la escritura desde una visión general, con anécdotas y citas de otros escritores o novelas que demuestran un análisis y una perspectiva perspicaces, pero también desde su propia experiencia, su trayectoria, su inspiración, su trabajo de documentación, cómo cuida cada palabra o la madurez progresiva de sus obras. Se trata de un libro interesante para conocer la a la autora y las referencias en las que ella se inspiró, que son variadas y numerosas. En un texto muy breve, Bazterrica tiene la capacidad de construir una oda a la literatura. Como ella misma afirma: «La escritura bendice mi vida».

Las comparaciones son odiosas o… si te gustó este te gustará aquel (siempre salvando las distancias): Este libro puede parecerse a otros que he leído sobre la escritura o el proceso creativo, pero en mi mente no se ha conectado con ninguno en concreto. Por otro lado, la autora menciona La conjura de los necios, de John Kennedy Toole, un libro y un autor que adoro, por lo que es un punto a favor.


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