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Siempre tuvimos héroes, de Javier Santamarta del Pozo

Siempre tuvimos héroes. La impagable aportación de España al humanitarismo (Edaf, 2018), de Javier Santamarta del Pozo.

Siempre tendremos libros como este.

Siempre tuvimos héroes. La impagable aportación de España al humanitarismo (Edaf, 2018), de Javier Santamarta del Pozo, es un libro que desborda, a través de sus trece capítulos (cada uno dedicado a una persona o un grupo de personas, aunque también irán apareciendo más de forma secundaria), con una narración trepidante, muy bien hilada y, por cierto, atractiva, de la vida de estos héroes no suficientemente reconocidos. Es un libro que compré casi por error (lo tenía en mi lista para comprarlo, pero esta es muy larga y, sin saber por qué, lo compré antes que a otros que, supuestamente, tenían más prioridad en dicha lista). Sea como fuere, no me arrepiento de haberlo comprado tan pronto y de haberlo leído tan rápido, teniendo la ventaja de que sus capítulos pueden leerse sin seguir el orden establecido por el autor.

He aprendido muchísimo leyéndolo, sobre todo por detalles que me eran desconocidos sobre personalidades españolas que sí conocía. También he conocido a personajes que no sabía que eran héroes españoles, tales como San Francisco Javier, Fidel Pagés Miravé o Javier Balmis. Y, hablando de San Francisco Javier, cabe destacar que, debido a que la Historia de España ha estado impregnada de la religión católica, este libro también reúne, como es menester, algunos héroes religiosos como el susodicho. Y también habla, no me lo puedo dejar en el tintero, de la lucha entre el catolicismo y el protestantismo en la Europa de la época.

Y de aquí saco otra rama que me lleva hasta una historiadora que es paisana mía, María Elvira Roca Barea, autora de uno de los libros de Historia más importantes del año pasado que ya ha vendido más de 100.000 volúmenes según tengo entendido: Imperiofobia y Leyenda Negra (Siruela, 2017). Elvira Roca dijo en una entrevista a PAPEL (suplemento del periódico El Mundo) hace unos meses: «Sin España, la Iglesia católica sería una nota al pie de página en la Historia». Digno de destacar si nos movemos por estos lares históricos, desde luego (aunque la religión no me llama la atención ni la profeso, en este caso es el núcleo de alguno de los capítulos y hay que centrar toda la atención en ella).

Volviendo al cauce natural de los acontecimientos pretéritos (qué frase más poética me ha quedado), he de decir que este libro está relacionado con el anteriormente nombrado de Elvira Roca. Hasta tal punto que Javier Santamarta del Pozo presentó su libro en Málaga junto a Elvira Roca (presentación a la que asistí sin dudarlo). Porque este libro también habla mucho de leyenda negra, un tema de actualidad en la literatura que nos lleva a otros títulos recién salidos del horno como son La civilización hispánica (Edaf, 2018), de Borja Cardelús6 relatos ejemplares 6 (Siruela, 2018), de la ya nombrada Elvira Roca; Superhéroes del imperio (Esfera, 2018), de César Cervera Moreno, y 1492. España contra sus fantasmas (Ariel, 2018), de Pedro Insúa Rodríguez. Parece que estuviera recomendando libros más que reseñando, pero no podría dormir bien esta noche si, al hablar del presente libro, no nombro al menos a estos otros que me gustaría comprar y leer pronto.

Este libro comienza fuerte, con una comparativa asombrosa. Nos cuenta el autor que, en la batalla de Cartagena de Indias, el español Blas de Lezo venció al almirante inglés Vernon. Sin embargo, nosotros ni siquiera sabemos dónde anda el cadáver de Blas de Lezo, mientras que los ingleses conmemoran al derrotado Vernon en la abadía de Westminster. He ahí la diferencia, el olvido y la distorsión que sufre la Historia de España hoy en día. Y en la misma línea de Blas de Lezo, nos encontramos con el que descubrió la anestesia epidural, el oscense Fidel Pagés Miravé, que desempeñó además una labor altruista con los enfermos. Y el autor desmiente la matanza brutal de brujas que tuvo lugar en España por la Inquisición, donde suele decirse que fueron asesinadas más brujas que en Europa, cuando parece no ser verdad. Y el autor nos ayuda a conocer la benevolencia de Isabel la Católica, que ya en su época dejó escrito en su testamento que a los indios de las tierras descubiertas en América se les tratara igual que a los españoles de la península, y que no fueran esclavos (ojo, estamos en la primera década del siglo XVI).

Y también nos habla el autor de la Escuela de Salamanca y de la Escuela de Traductores de Toledo, dos pilares fundamentales de la cultura que colocaron a España en la vanguardia del mundo. Y también nombra, en el que creo que es mi capítulo favorito, la labor de unos cuantos médicos que fueron a Vietnam a sanar a los heridos de ambos bandos de la guerra. Y también la ayuda que el rey Alfonso XIII ofreció a muchas familias durante la Primera Guerra Mundial (debido a la cual fue candidato al Premio Nobel de la Paz) y de su mujer Victoria Eugenia, quien también sería de gran ayuda en las guerras africanas en las que España estaba inmersa en la década de los años 20 del siglo pasado.

Por último, me gustaría recordar otro capítulo, esta vez de la Segunda Guerra Mundial, cuando numerosos diplomáticos españoles de diversos países europeos ayudaron a huir a los judíos sefarditas (y si podían a los no sefarditas, también) de los países que los recluían, para que así llegaran a España y se libraran de los campos de exterminio. Fueron innumerables las cifras de judíos salvados, como digo, por diplomáticos como Ángel Sanz Briz y otros tantos, que se jugaron su carrera diplomática por ayudarles. Y así se lo reconocería el Premio Nobel de la Paz y superviviente del Holocausto Elie Wiesel al decir: «España fue, probablemente, el único país de Europa que no devolvió a los judíos». Y junto a él, el presidente israelí Golda Meir también dio las gracias a España en el parlamento de su país en 1959.

Aquí, en España, sin embargo, apenas nadie conoce quién fue Ángel Sanz Briz y los demás personajes que se reúnen en torno a estas páginas. Sin más dilación, le recomiendo encarecidamente este libro y también la presentación del libro en la Librería LÉ de Madrid. Y si ha llegado hasta aquí leyendo a este lector voraz al que le ha encantado este libro, gracias por su atención.

2 comentarios sobre “Siempre tuvimos héroes, de Javier Santamarta del Pozo

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