Autor/a extranjero/a·Narrativa

“Estas cosas jamás suceden”, de Mika Waltari

Un libro intrigante que nos mantiene en tensión a lo largo de su corta envergadura.

Estas cosas jamás suceden (Navona, 2017), de Mika Waltari y traducido por Luisa Gutiérrez Ruiz, es un libro que va directo a la mente, sin rodeos y que lleva incrustado una fuerte sensación de vértigo. Parece que nuestro protagonista se acerca a la muerte desde la primera página. Primero escucha ruidos en su casa y sospecha. Luego, el avión en el que viaja se tambalea y sospecha que morirá. Luego, el avión se estrella y a partir de ahí ambos asimilarán que han muerto. Y así continuamente, creándonos un (afortunadamente por poco tiempo) estado de ansiedad que nos arrastra por este libro breve pero lleno de tensión.

Del autor de Sinuhé el egipcio (libro que no he leído) tal y como pone en la faja del libro, Waltari retrata muy bien en mi opinión al protagonista. Teniendo en cuenta las pocas páginas que tiene, sin describirlo demasiado físicamente, sí logra pintar un retrato psicológico y personal muy importante que nos ayuda a comprender mejor cómo actúa en la historia. Aun así, me da la impresión de que hay saltos, de que podría haber más detenimiento en la narración de la historia (yo lo habría hecho así, pero yo no soy el escritor, es Mika Waltari, y además un gran escritor). El protagonista, un hombre introvertido, reservado, muy silencioso y analista, viajará hasta Grecia, donde cree que la guerra (la Segunda Guerra Mundial) aún no ha llegado.

Sin embargo, el avión en el que viaja, debido a una tormenta y a que no reciben permiso de los países en conflicto para aterrizar, se verá forzado a continuar la marcha hasta desplomarse sobre dios sabe qué lugar. El protagonista y su compañera de viaje serán los encargados de averiguar dónde han ido a parar e intentar sobrevivir allí donde la violencia es la principal ciudadana.

Es un libro entretenido, situado en algún lugar durante la Segunda Guerra Mundial. Fiel reflejo del conflicto, los personajes (no se desvela el nombre de ninguno, aunque el hombre se lo pregunta a la mujer en un par de ocasiones y ella no le da importancia) son testigos de la violencia que campa a sus anchas por aquí y por allá. Me lo esperaba mejor, pero no sé exactamente qué puede mejorar. Quizá necesita más acción, pero sobre todo se percibe cómo el narrador va saltando de un hecho a otro sin apenas explicar el actual. He notado un vacío entre varios acontecimientos que ocurren en la historia, como quien no ha leído la página anterior y ya no sabe qué está ocurriendo, pues eso me ha ocurrido varias veces leyendo el libro. Reconozco que no me he concentrado mucho, es decir, se me iba la cabeza a otras cosas mientras leía algunos párrafos, y creo que en parte la culpa es mía, porque no creo que sea de este gran escritor. Aun así, no me ha desagradado este libro.

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