Autor/a extranjero/a·Ensayo

El viajero y su sombra, de Friedrich Nietzsche

El viajero y su sombra (Editores Mexicanos Unidos, 1981), de Friedrich Nietzsche y traducido por Pedro González Blanco.

Creo que cualquier persona con un mínimo de curiosidad por la vida y por la filosofía debería leer este libro.

El viajero y su sombra (Editores Mexicanos Unidos, 1981), de Friedrich Nietzsche, es un libro sin igual que mira por encima del otro a cualquier otro libro y que no se deja amedrentar por ningún autor que se haga llamar filósofo. Como se verá, es una edición antigua de unos editores atípicos, y tiene explicación. Este libro lo cogí de la biblioteca personal de mi padre hace unos meses, junto a muchos otros que me regaló.

Me gusta la filosofía y me gustaría tener el tiempo y la inteligencia suficientes para leer y comprender a Nietzsche, Schopenhauer, Hegel, Kant o Hume, entre muchos otros que me atraen especialmente. He empezado por el filósofo que osó matar a Dios, y he dado en el clavo.

Este libro en concreto reúne 350 aforismos (frases de matiz filosófico en las que el autor expone su opinión sobre cierto tema). Tiene apenas 172 páginas y un contenido tremendo y valiosísimo en su interior. He leído la mayoría de los 350 aforismos, saltando por ejemplo los relacionados con temas de legislación y derecho. Hay aforismos que tratan, como digo, temas de legislación, de literatura (compara incluso la alemana y la francesa), la enseñanza (Nietzsche critica sorprendentemente ciertos aspectos de Alemania, y dice que allí escribir mal es motivo de prestigio), la moral, la religión, la muerte, la música, y un largo etcétera.

Algunos de esos aforismos son bastantes gratificantes y parece que, tras haberlo leído, ya has cumplido con la vida ese día, porque tienen tal carga filosófica y vital que te llevan en volandas hacia la noche de los tiempos, concretamente hacia una de las mentes más privilegiadas y espléndidas de la historia de la humanidad.

Por ejemplo, voy a exponer el aforismo n.º 51: «Saber ser pequeño.- Junto a las flores, la hierba y las mariposas, es necesario saberse bajar a la altura de un niño, que apenas se distingue de ellas. Pero nosotros, gentes maduras, hemos crecido por encima de estas cosas y no es necesario encorvarnos hasta ellas; creo que la hierba nos odia cuando confesamos el amor que sentimos por ella. El que quiere tomar parte en todas las cosas buenas debe también sujetarse a tener horas en que se sienta pequeño».

Simplemente magnífico.

2 comentarios sobre “El viajero y su sombra, de Friedrich Nietzsche

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