Autor/a extranjero/a·Narrativa

Los ejércitos, de Evelio Rosero

Los ejércitos (Tusquets, 2007), de Evelio Rosero.

Ya conozco a este autor porque leí Plegaria por un Papa envenenado hace pocas semanas (la reseña de este libro se publicó el pasado 20 de noviembre).

Los ejércitos (Tusquets, 2007), de Evelio Rosero, es un libro ganador del Premio Tusquets Editores de Novela 2006 y cargado de sentimentalismo y emoción. Transcurre en Colombia, país natal del autor, durante una época muy actual que no se cita. En la historia, Ismael es el viejo profesor de un pueblo donde confluyen la guerrilla y los paramilitares. Estas fuerzas se enfrentan en San José (el susodicho pueblo), dejando a su paso muertos, heridos y, sobre todo, desaparecidos.

Los disparos borran el silencio del pueblo a ciertas horas del día, así como las minas antipersonas son la comidilla de la gente del pueblo. Gente que desaparece sin dejar rastro hasta que se piden rescates, así como gente que es asesinada vilmente en sus casas y delante de sus familiares. Es, en definitiva, una guerra tan real como increíble que Rosero retrata en esta novela que te catapulta directamente hasta la realidad.

También hay, sobre todo al principio, ciertos pasajes de humor y en los que el erotismo hace su aparición en escena de mano del protagonista, pero no va a más, porque el dolor, la violencia incesante, las lágrimas, la impotencia y la rabia abarcan todo el tiempo que a los pueblerinos les queda de vida. Ismael se niega a irse del pueblo pese a lo que está ocurriendo, y también se niega a perder la esperanza de que Otilia, su mujer, vuelva después de que desapareciera. Lo hace todo pensando si Otilia lo aprobaría o no.

Se relatan también las breves vivencias del protagonista junto a diversos personajes del pueblo. Cada personaje, cada nombre, una historia, un relato que contar, un miedo, un deseo. A lo largo de la novela se respira un aire viciado de crimen y muerte. Es bochornoso leerlo y creerlo, porque es tan verosímil que raya casi en ofensivo y sórdido. El final es sobrecogedor, y solo cabe hacernos una idea de la magnitud de lo ocurrido.

Es una gran novela, con un estilo sutil que nos transmite un sentimiento descorazonador. Impregnado de vocablos latinoamericanos (como es propio), transmite el dolor de la guerra, el miedo y el no saber cuándo te van a matar, porque al protagonista no le faltan ocasiones para perecer en manos de desconocidos que lo acechan y lo interrogan. Muy recomendable leerla hoy en día, y más aún cuando fue publicada. Me encanta este autor, su forma de contar las historias.

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