Almería Malasaña Western Story (Café Literario Editores, 2025), de J. M. Beiro.

Almería Malasaña Western Story (Café Literario Editores, 2025) es la última novela de J. M. Beiro (Ceuta), que ya publicó con este sello 150 días sin Román y aquí presenta un libro en formato reducido y de apenas sesenta páginas. En esta web podemos congratularnos de haber leído ¿todo? lo que ha publicado en solitario, y, aunque en obras anteriores exploraba temas como la incomunicación o la tecnología, aquí se adentra en un wéstern contemporáneo e ibérico. Una nota al inicio avisa de que se trata de la historia del duelo a muerte más célebre de Malasaña en el siglo XXI. El protagonista se llama el Rober, así, con el artículo delante, y es un héroe solitario y clásico, con sombrero y cazadora vintage, al modo de los personajes de John Ford. El Rober es un vaquero, pero no va a caballo, sino en tren, y no va por las mesetas de Oregon, sino por barrios madrileños y llanos andaluces. El narrador viaja tras la pista del Rober con el objetivo de cumplir una misión en un territorio entre Malasaña y Almería, zona del spaghetti western, con una historia llena de acción, misterio y personajes inquietantes.

La novela se divide en tres partes, cada una con un episodio introductorio narrado en tercera persona que se comprenderá al final. El primero de estos episodios es propio de un wéstern clásico, con una figura entrando en un lugar, tal que un vaquero en un saloon, abriendo las puertas abatibles con violencia y pidiendo un whisky al camarero. El resto de la historia está narrada en primera persona por un personaje que parece el alter ego del autor, que trabaja en Almería de forma fija como enfermero y tiene novia: «Solo el amor excusa la imbecilidad». Antes de ello, había sido contratado como asesor en una sede del Ministerio de Justicia de Madrid, un trabajo similar al del protagonista en 150 días sin Román, y su vida cambió. Un día, cuando el narrador y su novia iban a la playa, se encontraron al Rober herido en el suelo. Aunque intentó salvarle la vida y la ambulancia lo trasladó a un hospital, el Rober falleció.

Tras el fallecimiento del Rober, el narrador conserva varios objetos suyos que recogió en el lugar donde estaba herido para después entregárselos, sin esperar el desenlace fatal. Entre esos objetos hay una libreta que el narrador husmea y donde descubre que el Rober había viajado en tren a Madrid para luego dirigirse a Oporto, aunque finalmente lo desestimó. Entonces, el narrador recuerda las palabras del Rober, donde este mencionaba a un policía portugués que era su amigo y lo había traicionado, incluso dijo su nombre, así que se propone reconstruir qué ha ocurrido y se aventura en una misión. El narrador necesita imitar el itinerario del Rober y también va a Madrid en tren. Emprende un viaje que lo convierte en un personaje quijotesco, y de hecho su pareja lo tacha de loco. El propio narrador llega a tener su locura delante de sus narices cuando, buscando el rastro del Rober, se topa con un cartel que anuncia un teatro anarquista «solo para locos».

Almería Malasaña Western Story es un ajuste de cuentas que el narrador hace suyo cuando en realidad no lo unía nada al Rober hasta que lo conoció, ya moribundo. En su misión hay una necesidad de emprender esa búsqueda o esa huida. Mientras, reflexiona acerca del devenir de la humanidad o se muestra idealista cuando piensa que si en la antigüedad se hubieran tenido las herramientas actuales para comprender los idiomas habría cambiado positivamente el destino de la especie. Cabe destacar el contraste que genera el personaje del Rober, expuesto como un hombre clásico, primitivo, solitario o aislado, casi un salvaje que vive en un lugar remoto y que quizás sea el menos salvaje dentro de la selva que es la humanidad. Los fragmentos del diario del Rober se dosifican en cada una de las tres partes del libro, así como los ya mencionados episodios introductorios, que recrean una escena que engarza con el final de la historia.

En estas páginas, Malasaña es descrito por el Rober a través de su diario como un hojaldre, porque es un barrio hecho de capas. Beiro aprovecha para enlazar la historia con tintes de wéstern ibérico con la de los indios americanos que perdieron sus asentamientos a manos del hombre blanco, pues Malasaña ha dejado de ser un barrio para convertirse en un parque turístico que pierde la identidad ante aquellos que llegan de fuera y se lo apropian a golpe de talonario: «A este paso quienes no llegamos a fin de mes para pagar el alquiler acabaremos en una reserva», dice uno de los personajes. En definitiva, se trata de una obra delirante, con final abierto y circular porque comienza y acaba con el batiente de las puertas de la taberna o saloon. Por muy inverosímil o concisa que sea la historia, Beiro no se aleja ni abandona el compromiso social de plantear problemas de actualidad, y vuelve a demostrar su capacidad para crear, en extensiones breves, mundos de características amplias y ricos en detalles.

Las comparaciones son odiosas o… si te gustó este te gustará aquel (siempre salvando las distancias): Esta novela no me ha recordado a ninguna otra, aunque hay algo de Beiro que se reconoce en el fondo de sus obras.


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