La melancólica muerte de Chico Ostra (Anagrama, 2006), de Tim Burton y traducido por Francisco Segovia.

A Tim Burton (Burbank, 1958) se le conoce por dirigir películas como Eduardo Manostijeras (1990), Beetlejuice (1988), Charlie y la fábrica de chocolate (2005) y La novia cadáver (2005). Sin embargo, se conoce menos La melancólica muerte de Chico Ostra (Anagrama, 2006, con traducción al español de Francisco Segovia), que fue su primera novela. Esta es una obra brevísima, macabra y poética compuesta por varios relatos acompañados por ilustraciones.

No voy a hablar demasiado de ella porque no tiene demasiado para hablar a no ser que destripe las historias y el contenido mágicos de estas. Todos los textos y dibujos son del autor. En ellos, vemos a niños monstruosos pero inofensivos, muchas veces solitarios y excluidos, que despiertan en el lector ternura y terror al mismo tiempo. Burton cuenta las historias como pequeños poemas, reparte la trama en versos. Son todas ellas historias breves de personajes singulares y dibujos de un estilo muy personal e inconfundible.

Una chica que se dedica a mirar o un matrimonio aparentemente normal que tiene un hijo-robot. La magia y lo bizarro son la esencia de este libro con un sello claramente burtoniano. En obras como esta es importante saber meterse y observar a los personajes, dejarse llevar para disfrutarla.

La melancólica muerte de Chico Ostra es uno de los relatos de la historia, el que da título al libro. Parece ser el más importante, o el relato central, pero no ha sido mi favorito. El relato que más me ha gustado, que tiene nombre similar, es el de La muerte de Chico Momia.

En este libro se condensan la fantasía desbordante con la tragedia en una buena edición bilingüe. Son historias tristes y rocambolescas y todas ellas con una gran carga de emotividad. Historias crudas, a veces compuestas por una única frase, que tienen mensajes y mucho contenido humano, aunque en ninguna de las historias los personajes lo sean —humanos, me refiero—.

Lo humano y lo mecánico se entrelazan en estas historias llenas de personajes y objetos con aspecto de animales o de elementos industriales. No hay nada humano y, sin embargo, se habla del sentimentalismo de nuestra especie mientras hace crítica social y narra sus males, su forma de ser y de actuar, de vivir, de pensar y de morir. Todo ello de forma muy visual y con gran calidad a nivel textual y artístico. No es una maravilla, pero pese a su brevedad es una obra que invita a la reflexión y a vivir la magia a pequeños sorbos.

Las comparaciones son odiosas o… si te gustó este te gustará aquel (siempre salvando las distancias): Creo que nunca he leído nada igual: un libro tan breve, con ilustraciones y relatos tan breves e ilustrados como estos. Ha sido una grata experiencia. En Goodreads tiene muy buena puntuación global. Yo no le di tanto, pero aun así me alegró la vista y me estimuló la mente una noche de diciembre.


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