Antología de textos·Autor/a extranjero/a

“El fútbol a sol y sombra”, de Eduardo Galeano

Una oda al fútbol, a su historia, al balón y a los jugadores no estelares y muchas veces desconocidos que se dejaron la camiseta en el campo.

El fútbol a sol y sombra (Siglo XXI, 2015), de Eduardo Galeano, es un libro que se presenta fuerte, de esos que se ven venir, como las faltas al borde del área que van a parar, con más colocación que potencia, a la escuadra, y que el portero salva con una asombrosa estirada al son de un estrepitoso UY en la grada. Sobre goles y sobre anécdotas de fútbol (qué sorpresa, ¿verdad? el título no deja entrever el tema del libro) va este magnífico libro.

El fútbol es una de mis grandes pasiones. El primer partido de fútbol que recuerdo haber visto en la televisión fue uno entre el Recreativo de Huelva y otro equipo, creo que portugués, en un Trofeo Colombino, cuando el Recre estaba en Primera División (así que fíjate si hace tiempo) y yo tenía seis o siete años. Lo vi con mi abuelo en su casa, y apenas recuerdo a un jugador de raza negra con los pelos largos (creo que tenía rastas) destacar entre todos los demás. Soy poco de ir al estadio de mi equipo a ver partidos, pero no dejo de animarlo siempre que puedo y de sentir cada victoria suya como mía, además de ser un gran aficionado a las grandes ligas de fútbol y a los partidos de fútbol bonitos. Soy de los que prefieren un partido de fútbol con empate a cinco antes que un empate a cero, como casi todos.

Galeano es un escritor que desde hace tiempo me ronda por la cabeza. De hecho, compré una biografía suya sin haber leído nada de él. Pero yo sabía que era un escritor especial que me gustaría cuando lo leyera por primera vez. Y la primera vez con Galeano ha llegado. Este libro, lleno de dibujos bonitos y de pasajes poéticos sobre jugadas de gol o historias estrambóticas de jugadores, también habla de los orígenes del deporte rey, que ya lo jugaban hace miles de años, de otro modo claro está, nuestros antepasados.

A través de estas páginas, Galeano nos va contando, cronológicamente, la vida de jugadores que, por ejemplo, murieron en el campo, o que se suicidaron (como es el caso de un tal Abdón Porte). Todas las historias que cuenta son reales al parecer (basándose a veces en una amplia bibliografía), y algunas más que curiosas y dignas de destacar, como aquella en la que el Dinamo de Kiev ganó a la Alemania de Hitler, siendo fusilados tras el partido los jugadores de dicho equipo. Y es un caso curioso, destaca Galeano, que las dictaduras siempre hayan ensalzado a sus selecciones nacionales o a algún equipo de su país, y que les hayan dado el poder para promocionar la valentía y la fuerza de su nación por todo el mundo.

Así, Galeano relata con su espléndida y poética pluma historias de diversa índole futbolística que a veces dejan anonadados al que las lee. La expresión “marcar un gol” viene, por ejemplo, de hace muchos años, cuando no había marcadores (y mucho menos video-marcadores) y los goles de cada equipo se anotaban en los palos (o postes) de la portería (se ‘marcaban’ allí). Que el Flamengo brasileño es una escisión del Fluminense o que algunos jugadores del Club Barcelona y del Euskadi se marcharon de España durante la Guerra Civil (uniéndose a equipos latinoamericanos) son otras anécdotas sobre equipos de fútbol.

Lo que yo no sabía era que algunas personalidades famosas del arte habían sido futbolistas. Mucha gente sabe que el cantante Julio Iglesias fue portero del Real Madrid, o que otro cantante, el de la banda Pignoise (Álvaro Benito), también fue jugador blanco. Pero no mucha gente sabe que el Nobel de Literatura Albert Camus fue portero de un equipo en Argelia o que el famoso escultor vasco Eduardo Chillida fue portero de la Real Sociedad (o que, fuera de los terrenos de juego, Elton John fue presidente del Watford inglés).

Repasando las trayectorias de grandes jugadores de la historia como Pelé, Cruyff, Beckenbauer o Maradona, Galeano también nos habla de espectáculos como el ‘Maracanazo’. Aunque hable del fútbol como espectáculo, también hace críticas al marketing que ahora ata al deporte rey y que lo asfixia con horarios que solo benefician a las televisiones, dándoles igual la calidad del fútbol que haya mientras obtengan dinero. Pide, igualmente, que los futbolistas tengan más voz para decidir cómo, cuándo y dónde se juega.

También critica que ahora todos los equipos “jueguen igual” y que no haya improvisación, aunque por otro lado pide que la tecnología permita ver jugadas dudosas a los árbitros y así evitar errores injustos (anticipando la llegada del VAR, pues el libro ya tiene unos años y Galeano murió en 2014, aunque en realidad mucha gente pedía la llegada de esta tecnología para frenar las injusticias futbolísticas). Habla del fútbol como política, como empresa, y critica que los mejores jugadores latinoamericanos se vayan a jugar a Europa y que, por tanto, no compartan equipo ni Liga en su países natales. Luego, cuando llegan a sus selecciones nacionales, no se conocen y rinden menos, parece quejarse Galeano.

Por esto y por todo lo que el libro guarda en su interior, este es un manual de la historia de fútbol de mano de uno de los mejores escritores uruguayos de la historia, siempre tan ácido, tan crítico y con una voz reivindicativa que me ha llamado mucho la atención, con un amor al fútbol que se ve poco en los libros de autores tan grandes. Viva el buen fútbol y viva Eduardo Galeano, claro que sí.

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