Autor/a español/a·Narrativa

“Los huérfanos”, de Jorge Carrión

Ficción que puede convertirse en realidad. Un libro fantástico en todos los sentidos de la palabra.

Los huérfanos (Galaxia Gutenberg, 2014), de Jorge Carrión, es un libro que compré hace unos meses. En un determinado momento lo puse como mi próxima lectura, pero luego vi que otro de mi estantería me llamaba más la atención, así que lo fui desplazando cuatro o cinco veces hasta que me armé de valor y lo abordé. Y bendita la hora en la que lo abordé, porque me ha aportado mucho, me ha ofrecido otro punto de vista de la literatura (quizá porque ahora estoy más receptivo) y porque, en definitiva, me ha encantado. No lo abordaba por el pánico que me dan los libros sin capítulos o con capítulos muy largos. Los huérfanos no está dividido en capítulos, sino a partir de espacios entre párrafos cada varias páginas.

Tengo una manía que consiste en detectar fallos ortográficos o gramaticales en todos los textos que lea, sean libros o carteles en la calle, y a veces me alegro de no encontrarme con apenas ninguno. Este es uno de esos casos, aunque he encontrado algún error: en la página 53 se dice ‘especies’ cuando, realmente, creo que el autor quiere decir ‘especias’ (no son lo mismo según la Fundéu), y en la página 78 pone ‘transplante’, cuando la palabra correcta no lleva la primera ‘n’. Son dos cosas que no importan demasiado, pero yo las detecto y me gusta hacerlo. Nada más. Prosigamos.

El autor del libro, que no es Jorge Carrión sino el personaje que encarna, se llama Marcelo y mantiene a lo largo de la historia un eterno monólogo interior, pues apenas conversa con sus compañeros de encierro. Sí, Marcelo está encerrado junto a varias personas más en un búnker en China. El año podría calcularse de forma concreta pero pongamos que estamos a mediados del siglo XXI, con la Tercera Guerra Mundial estallada y finalizada, el mundo arrasado y los últimos vestigios de civilización encerrados en búnkeres aislados como el que ocupan Marcelo y sus compañeros.

Allí llevan trece años al principio de la novela. Hay unas normas, hay unos víveres, y cada uno tiene sus peculiaridades, muy interesantes por cierto. Marcelo se entretiene en hacer un Diccionario y en charlar con Mario, un chico que supuestamente está aislado en otra parte del mundo. La radioactividad amenaza con matarles si salen del búnker, y la luz amarilla, tal y como dice Marcelo al comienzo de la novela, apenas le deja dormir. Es esta, la vida de Marcelo encerrado allí, la que se cuenta desde sus propios ojos, desde su obsesión por Thei (la más joven del búnker, una chica de trece años a la que desea sexualmente) hasta las escasas páginas web que aún se mantienen en la Red y que Marcelo visita desde su ordenador para evadirse de la cruda realidad.

La novela, concretamente Marcelo, alude al carpe díem. A lo largo de la historia se dejan caer ciertas anécdotas del protagonista que nos invitan a disfrutar más el presente y no dejar las cosas para el futuro, porque si ocurriera algo como lo que acontece en esta magnífica novela de Jorge Carrión, no podríamos hacerlo.

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