Conversaciones sobre la escritura (Alpha Decay, 2020), de Ursula K. Le Guin y traducido por Núria Molines.

La escritora Isabel Bono cuenta que, para escribir sus novelas Diario del asco y Los secundarios, prestó atención a las voces que escuchaba en su cabeza. Es curioso, pero Ursula K. Le Guin (1929-2018) le dice a David Naimon en Conversaciones sobre la escritura (Alpha Decay, 2020, con traducción al castellano de Núria Molines) que escucha voces que le hablan y le impulsan a escribir una novela. O que incluso son esas mismas voces las que la escriben.

Le Guin es una de las mejores escritoras de ciencia ficción de los últimos tiempos, y además incluye mensajes reivindicativos y feministas en sus obras. Poco antes de que la autora estadounidense falleciera, mantuvo varias entrevistas con Naimon en KBOO, una radio de voluntarios en su mayoría, según dice Naimon, localizada en Portland, Oregon. La conversación en torno al ensayo, sin embargo, tuvo lugar en la casa de la escritora. Allí, la ganadora de premios como el Hugo, el Nebula y el National Book estableció un diálogo fluido nacido de la confianza de dos amigos. Entre los temas que trataron destacan la imaginación y la vocación de escribir, que es una operación creativa.

Este libro está dividido en tres partes. La primera trata sobre la narrativa o la ficción, la segunda sobre la poesía y la tercera sobre el ensayo y la crítica. Escribir tiene su método y su técnica, y Le Guin expone su visión sobre cada uno de esos tipos de escritura: cómo los ha tratado y desarrollado ella y cómo los ha apreciado al leerlos en otros.

Le Guin habla sobre la imaginación, que es fundamental para la vida, y sobre la imitación de otros escritores para crear tu propio ritmo, estilo y desarrollo como artista, en este caso como escritor. También explica que la gramática y el análisis sintáctico son esenciales en la escritura, cita a grandes literatos y habla de escritoras olvidadas o desapercibidas y del papel de la mujer en la literatura. Además, ella ya planteaba el tema de cómo escribir en lenguaje inclusivo en inglés en 2017. Sobre la apropiación cultural y escribir sobre otros u otras culturas, pide darles la voz que creemos que tienen, aunque es un tema espinoso. Ya reivindicó asuntos como esos en su discurso como ganadora del National Book Award en 2014.

La autora defiende la literatura, no como mercantilización que siga los parámetros comerciales y económicos, sino los criterios de edición y publicación. Critica el uso del tiempo presente en ciertas novelas y destaca la recuperación de la narración en primera persona de los últimos años: «En cierta manera, la primera persona y la tercera limitada son los puntos de vista más fáciles, los menos interesantes». Discrepo, y tratándose de Le Guin me da respeto decirlo, pero así lo siento y pienso.

Mientras habla de los diversos temas, la escritora también incluye fragmentos de obras suyas y de otros escritores. Con respecto a la poesía, Le Guin piensa que el verso libre da menos libertad que el verso con métrica, o al menos que son libertades diferentes. Defiende que no hay que buscar solo el conflicto a la hora de escribir una historia y que hay que quitar los adjetivos y adverbios terminados en «-mente» para dejar el texto más limpio. Asimismo, también explica que la guerra merma la creatividad debido a la destrucción que se contempla. Primo Levi ya habló de esto cuando dijo: «Después de Auschwitz escribir poesía es un acto de barbarie».

En efecto, la forma en que escribimos y cómo la escogemos determina nuestra historia, cómo entramos y conversamos con ella. Le Guin, además de una reconocida escritora, es una pensadora y activista contraria a la mercantilización del libro y de los acuerdos que benefician a las grandes empresas y perjudican a las pequeñas y a los autores. Ella no es de sentar cátedra ni tener certezas, sino de lanzar preguntas e invitar a reflexionar.

Últimamente leo a ciertas personas que, a partir de cierta edad, aseguran que no se debería leer ficción, sino limitarse al ensayo, a lo real, algo con lo que no puedo estar más en desacuerdo. Sin embargo, Le Guin, como escritora avezada, reconoce sentirse más cómoda cuando escribe poesía o novela que ensayo. Ella aprovecha para ensalzar el valor de la imaginación, de trabajarla, de no destruirla ni hacer que se vea como algo terrible desde la infancia, e igual con los mitos. La imaginación está ahí, a nuestra disposición, y es un salvavidas al que a veces tememos agarrarnos y acabamos hundidos.

Las comparaciones son odiosas o… si te gustó este te gustará aquel (siempre salvando las distancias): Este libro me ha recordado, aunque muy de lejos y exprimiendo mucho, a otros como Mientras escribo, de Stephen King. Al fin y al cabo, son testimonios o entrevistas a escritores sobre su forma de escribir, pero no se parecen en casi nada, porque Le Guin se centra en hablar de literatura y géneros y King, de su vida y su obra casi exclusivamente.


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