Silencio administrativo: La pobreza en el laberinto burocrático (Anagrama, 2019), de Sara Mesa.
Nos quejamos con frecuencia de la burocracia en España, que a veces entorpece más que ayudar y que torpedea los puentes e impide el paso. Pero podemos considerarnos privilegiados si el trámite burocrático que se extiende en el tiempo no repercute negativamente en nuestra subsistencia, a diferencia de lo que le ocurre a Carmen, la protagonista de Silencio administrativo. La pobreza en el laberinto burocrático (Anagrama, 2019).
Esto no es una novela, tampoco un ensayo, sino una crónica sobre la vida de una mujer sinhogar, Carmen, y de otra, Beatriz, que intenta ayudarla a conseguir una ayuda económica a la que tiene derecho pero a la que no puede acceder por el intrincado lenguaje burocrático, los numerosos documentos que ha de entregar y los larguísimos plazos de espera. Beatriz es una mujer corriente que conoce a Carmen un día en que esta se protege de la lluvia bajo el alerón de un edificio. Beatriz decide ayudar a Carmen a salir de la pobreza para que, al menos, pueda dormir bajo un techo y no tenga que mendigar.
Sara Mesa (Madrid, 1976) narra en este libro una historia real, pero alterada adrede, sobre un grupo de personas que intentó ayudar a una mujer sinhogar a tener una vida mejor. Carmen, la protagonista, vive en un garaje y ha tenido muy malas experiencias en su vida. Tiene una salida, pero el camino es largo y está lleno de obstáculos. La burocracia, a veces, entorpece que los más necesitados reciban ayudas con rapidez.
Mesa da un dato clave en la primera página: el 26,6% de la población española estaba en riesgo de pobreza en 2018, según el informe «El estado de la pobreza 2018». Asimismo, la Fundación RAIS calculaba que 31 000 personas en España no tenían hogar. Cáritas subía la cifra a 40 000. Pongo estos tres datos del libro porque me parecen importantes para tomar conciencia (porque a veces nos falta conocer cifras sobre el asunto del que leemos).
Este libro se publicó en 2019, y ya hablaba de una pobreza devastadora que en 2020 se alargaría por culpa del covid-19, con las célebres y tristísimas imágenes de las «colas del hambre» durante lo peor de la pandemia. En ocasiones, las personas sinhogar o en riesgo de pobreza son rechazadas por la aporofobia, término que Mesa menciona en este libro y que fue acuñado por la filósofa Adela Cortina. Recuerdo haber asistido a un curso de verano de la Universidad de Málaga (llamado La verdad de las mentiras) en julio de 2019 en el que Cortina hablaba de ese término en una mesa redonda que compartía con Juan Cruz y Ángel Gabilondo.
Para evitarlo, la autora defiende la creación de una renta básica universal, medida que ya apoyan, según dice, economistas de varios países. Cabe destacar que la historia de esta crónica está situada en Andalucía, donde el 35,4% de la población está en riesgo de pobreza «según datos reconocidos por el Gobierno». La Administración no siempre ayuda debido a las dificultades, trabas y lentitud para solicitar y recibir (acceder, al fin y al cabo) alguna prestación. Uno de los inconvenientes es el lenguaje alambicado de los documentos oficiales (BOE, decretos ley…), como denunciaba William Lyon en La escritura transparente.
A esto se le une, a veces, la incompetencia de algunos funcionarios (soy hijo de funcionaria, que conste), lo que convierte estas luchas por una vida digna en aventuras kafkianas, como piensa la propia Beatriz. Es muy fácil juzgar sin conocer, y los medios de comunicación a veces caen en el error de tratar de forma inadecuada noticias sobre personas sinhogar o barrios desfavorecidos.
De Sara Mesa ya he leído Cara de pan y Un amor (ni fu ni fa las dos, aunque algo mejor la segunda) y esta es la primera no novela suya que leo. Esta crónica, que no ensayo, es un acercamiento aterrador al panorama de la burocracia en España para los que tenemos la suerte de no necesitar bucear en esa maraña corriendo el riesgo de ahogarnos.
Las comparaciones son odiosas o… si te gustó este te gustará aquel (siempre salvando las distancias): No soy lector de libros de temática social (ya me gustaría, pero no doy a basto con las novelas que quiero leer), pero me decidí por este y qué grata sorpresa. No me ha recordado a ningún libro, en principio, aunque sí a un poema que Eva Córdoba dedica a las personas sinhogar en su poemario La certeza de la nada. Mujer en rojo.

