El Ruletista (Impedimenta, 2010), de Mircea Cărtărescu y traducido por Marian Ochoa de Eribe.

Recuerdo haber visto en alguna película del oeste, de esas que tanto me gustan, este gesto. Un hombre apoya el cañón de una pistola, probablemente la suya, en su sien (cualquiera de las dos; si es diestro, hay más posibilidades de que sea en la derecha, y viceversa). Previamente la ha cargado con una sola bala y le ha dado la vuelta al tambor, haciéndolo chirriar y tentando la suerte. Luego aprieta el gatillo y, oh, sigue vivo porque el azar y el movimiento de su dedo han sido precisos para evitar que la bala cayera en el agujero equivocado.

El protagonista de El Ruletista (Impedimenta, 2010, con traducción al español de Marian Ochoa de Eribe) hace ese mismo gesto, pero no una, sino varias veces. Y aumenta el riesgo, añadiéndole balas al tambor hasta ocupar todos los huecos. Es decir, seis balas en seis agujeros, dejando vacía la esperanza (sí, esperanza, no mala fortuna: esperanza) de la muerte que, sin embargo, no llega.

Es un genio, no cabe duda, pero se sostiene gracias al brazo omnímodo de la suerte. Por eso el narrador de esta novela cuenta su vida. Esta obra de Mircea Cărtărescu (Bucarest, 1956) estuvo prohibida en Rumania, país natal del autor, durante años. Como prosista ha recibido numerosos halagos y premios —yo tengo pendiente varios libros suyos—, y como cuentista también tiene galones.

Como prosista, cuenta la traductora en el prólogo, comienza su andadura en los años ochenta mientras Rumania está controlada por el Partido, cual pulpo, y Ceaușescu. En El Ruletista, un cuento brevísimo (poco más de sesenta páginas), Cărtărescu hila con metaliteratura una obra donde el azar es el eje de la trama.

El narrador es un escritor de poca monta que siempre ha escrito sobre personajes ficticios y que, en esta ocasión, lo hace por primera vez sobre alguien real. El narrador conoció al Ruletista, presenció su subida a la cumbre y descubrió su disfraz de superhombre recubierto en realidad de desgracia. El narrador, en definitiva, es un hombre existencial, hastiado, cercano a la muerte, a la que atisba entre la bruma que se ha tragado el mundo.

El Ruletista fue un hombre desafortunado que jugaba a la ruleta rusa. Y como una ruleta rusa, precisamente, se mueve la narración de este cuento que juega con el subconsciente, con los sueños (que no locura) y con el postmodernismo. Entre las páginas de esta obra me ha parecido ver a Zweig y al Rilke prosista, al que por cierto Cărtărescu menciona. Quizás hayan sido visiones fantasmales, pero tenía que decirlo.

El Ruletista de este cuento, como el personaje de la película del oeste cuyo nombre no recuerdo, baila con la muerte hasta que la música se detiene y esta decide llevárselo consigo a la eternidad. Al final, este relato es una oda a la literatura, al valor de la realidad y también de la ficción. Ante la desaparición y el olvido, literatura.

Las comparaciones son odiosas o… si te gustó este te gustará aquel (siempre salvando las distancias): Este libro tiene reminiscencias de El jugador, de Dostoyevski y de El que pierde, gana, de Graham Greene. También me recordó a una escena de la película In Time (Andrew Niccol, 2011) en la que el protagonista se juega la vida (que se mide en horas que se compran y venden) en un casino.


2 respuestas a «El Ruletista, de Mircea Cărtărescu»

  1. Avatar de juan carlos martínez
    juan carlos martínez

    De un tiempo a esta parte , se me viene apareciendo este autor cuyo nombre me cuesta retener; unos días fue la última vez que tuve una referencia gracias a un reel de no sé qué red social: el tipo recomendaba una novela que trata sobre un profesor; antes de ayer traté de buscar al autor pero no di con su nombre, solo tenía en mi cabeza una imagen de ciertas consonantes, esperaba que google me ayudara, pero no fue así; hace unos minutos, entré a X y llegué a tu posteo plañidero, revisé los comentarios para buscar tu blog, bajé, bajé, y nada, casi a punto de desistir encontré un link y gracias a eso tengo al autor y ahora iré por esa novela del profesor; ah , y voy a leer el cuento que reseñaste, me gustó , saludos

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    1. Avatar de Mario

      Hola. Bueno, eso de «posteo plañidero» no lo comparto, aunque me alegro que encontraras al autor. Saludos.

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