Las grandes ventajas de envejecer (Editorial Quaestio, 2022), de Francisco Gavilán.

Las grandes ventajas de envejecer (Editorial Quaestio, 2022) es un ensayo del psicólogo Francisco Gavilán (Granada, 1936) donde propone consejos para no envejecer mentalmente. Con un prólogo de Cristina Almeida, esta obra aborda el tema de la soledad en las personas de la tercera edad, una soledad no escogida, una pandemia silenciosa que hace de la vejez un periodo peor. Contra esto, Gavilán ensalza la vejez activa, basada en deportes, proyectos, relaciones personales, interacciones, actualizaciones en cuanto a nuevas tecnologías y conocimiento en escuelas de mayores o talleres.

En este libro, Gavilán narra cómo combatir los mitos de la vejez para disfrutar de la vida. Para eso, dice, hace falta abrir los ojos, cambiar la perspectiva de las cosas y tomar una actitud activa. Una de las propuestas que hace es asimilar que el paso del tiempo es inevitable. Pero sí es evitable tomárnoslo con resignación y dejarnos llevar por la decadencia. Por ejemplo, entre esos mayores que discuten por ver quién está más malo, como si compitieran en el medallero, cuando lo mejor es poder presumir, como hacen otros, de no tomar pastillas pese a su a avanzada edad, de mantenerse activos de cuerpo, mente y actitud ante la vida.

Gavilán divide el libro en varios capítulos y epígrafes donde desglosa los mitos de la jubilación o la discriminación por edadismo, por ejemplo, en los medios de comunicación (cuando hablan en telediarios de noticias que tienen a la personas mayores como protagonistas, como el tema de las pensiones, usan imágenes de archivo de personas con bastón o sentadas en bancos de la calle, como si todas las personas mayores hicieran eso). Esta división facilita su lectura y la hace pedagógica.

En el grado de Periodismo, tuve un profesor que, además de en la universidad, daba clases de radio a personas mayores. Él nos habló del edadismo, e hicimos algún trabajo sobre su presencia en medios de comunicación. Nos inculcó la conveniencia de evitar palabras como “abuelo/a”, “anciano/a” y “viejo/a”, prefiriendo llamar a las personas mayores así. Sin embargo, en este libro, Gavilán es partidario del uso de la palabra “viejo”, porque no hay por que entenderlo como un término despectivo.

El autor también invita a aceptar los nuevos tiempos, adaptarse y no quedarse anclados en el pasado con excusas. Recomienda mantener activos cuerpo (con ejercicio) y mente (estimulando el cerebro con actividades). Todos tenemos la capacidad, a veces con ayuda, de actualizarnos para no quedarnos atrás, de poder disfrutar de lo que la tecnología y la modernidad nos ofrece. Y habla de la existencia de varias edades: la cronológica, la biológica, la social o aparente, la psicológica y la emocional.

El autor desmonta los tabúes de la sexualidad en las personas mayores, como si ellos, por su edad, no pudieran disfrutar o hablar del sexo. Aquí también entra en juego el sentido de la vida y la búsqueda existencial, que hieren cual espada a cualquier edad, pero que puede profundizar en la herida en la vejez. Otra de las espadas que pueden hundirse en la carne es la nostalgia, sobre la que habla.

No tenemos obsolescencia programada, como dice Almeida, como los aparatos electrónicos. Envejecemos por nuestra mente. Si la mantenemos activa, si seguimos pedaleando en la bicicleta de la vida, como el símil que hace en la sinopsis de la contracubierta, el envejecimiento no es tal. Este depara disfrute y placer para quien lo reciba con los brazos abiertos y con ganas de seguir adelante.

Este libro de Gavilán es interesante para personas de todas las edades, pues a través de él podemos ayudar a los mayores de nuestro alrededor a entender su vejez y disfrutarla, además de que podemos comprenderla nosotros mismos, y cómo afrontar el miedo su miedo a la muerte.

Las comparaciones son odiosas o… si te gustó este te gustará aquel (siempre salvando las distancias): Este libro no me ha recordado a ningún otro, porque no suelo leer muchos ensayos, y como entenderéis menos aún sobre estos temas.


Deja un comentario