Mariquita (Sapristi, 2020), de Juan Naranjo.

«Esta es mi historia, esta es mi vida, este es mi arte […] puede que no sea gran cosa, pero es lo mío». Esto dice Juan Naranjo (Málaga, 1983), alias JuanitoLibritos, en un vídeo que subió a su canal de YouTube el 14 de noviembre. Cinco días después llegó a las librerías su novela gráfica Mariquita. Una autobiografía sobre la homofobia (Sapristi, 2020). En ella, Naranjo cuenta su historia con texto y dibujos propios. Desde la infancia hasta la actualidad, Naranjo recorre las palabras y los gestos que marcan la vida de aquel que no encaja en la sociedad.

Mariquita comienza en 1989, la primera vez que le llamaron «mariquita» a Juanito, el protagonista, en el colegio, y se desarrolla sobre todo durante los años noventa. A veces utilizaban burlas y descalificativos como forma de expresión de la intolerancia hacia lo que no era heteronormativo.

Naranjo ha llenado su novela de dibujos interesantes que llenan de color las páginas. El colorido de estos disipa la negrura de algunas experiencias. A través de ellos descubrimos la realidad pasada de aquel niño que creyó en el refugio del colegio frente al peligro de la calle, donde regía la ley del «sálvese quien pueda», aunque luego ni siquiera la escuela fuera suficiente. También aparece su padre como una figura lobuna, feroz y de actitud férrea para destruir la personalidad de su hijo en favor de otra más masculina, independientemente de lo que signifique eso.

El protagonista habla sobre sus aficiones y sus momentos de asueto frente al acoso y derribo constante que sufría. Más tarde habla sobre el descubrimiento de la sexualidad y narra sus etapas en el instituto y en la universidad. Mientras lo hace, se introduce en una atmósfera triste y desalentadora.

Juanito se abre en canal ante el lector, desvelando sus miedos de antaño y las humillaciones que sufría. Su narración descarnada revuelve las entrañas. Al menos, la cultura y el conocimiento le sirven para alejarse de las palabras hostiles. «Son cosas de niños» no es excusa ante la violencia.

Mariquita se lee como la seda debido a la conexión que hay entre los hechos. Esta novela gráfica es una oda a la libertad y Juanito es el emblema de todo aquel que no encaja en la sociedad por su orientación sexual. La resistencia y la supervivencia son los pilares fundamentales para seguir adelante y deja, como moraleja, la responsabilidad de hacer las cosas mejor que como las hicieron contigo.

Naranjo ha escrito una novela llena de carga visual que llega a los sentimientos del lector. Explora la visibilidad LGBT en la época e invita a reflexionar sobre ella en la actualidad. El autor deshila las costuras de la identidad: la suya y, al mismo tiempo, la de tantas personas, para mostrar una realidad que no debe permanecer oculta ni denigrada. Al final, la capa que le colocaron, con lunares de mariquita, le sirvió más tarde para alzar el vuelo.

Las comparaciones son odiosas o… si te gustó este te gustará aquel (siempre salvando las distancias): En este apartado no voy a comentar ninguna novela que se parezca a Mariquita porque no he leído ninguna que sea demasiado similar (y para qué voy a nombrar las novelas de temática LGBT que he leído). Más bien, voy a comentar mi experiencia con la lectura de esta historia.

No soy lector asiduo de novela gráfica. De hecho, creo que no he leído más de cinco en toda mi vida —contando esta—. Sin embargo, soy un suscriptor fiel de JuanitoLibritos. Lo conocí hace unos cinco años en redes sociales porque es amigo de una profesora que tuve en la carrera (un saludo, N.). Además, trata un tema que me resulta muy interesante, como es la homosexualidad o, en general, la orientación sexual que no es heterosexualidad.

Creo que fue una de las mejores lecturas de mi 2020. No es una novela brillante en cuanto a estilo y técnica. No es una historia decimonónica ni gótica con vestidos rimbombantes y palabros mayúsculos. No. Pero Mariquita fue el único libro que me hizo llorar durante varios minutos seguidos en 2020.

Nunca lloro cuando leo. Con las películas sí puede ocurrirme, pero con los libros no, no sé por qué. Sin embargo, Mariquita me destrozó de tal modo que tuve que obligarme a parar de llorar. Se me clavó como una espá, como dice la canción, y no lo conseguí sacar. Me parece una historia muy triste. Demasiadas humillaciones en tan pocas páginas. No sé cómo Juan consiguió salir adelante en un ambiente tan hostil.

Mis respetos y mi total admiración, no solo por ser quien es, sino también por haber publicado una historia tan conmovedora como esta. Gracias, Juan, si lees esto. Y para el resto: leedlo, por favor.


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