Amor intermitente (Autopublicación, 2013), del conde de Casa-Padilla.
Albert Camus dijo que el asunto verdaderamente serio es el suicidio. Sin embargo, en mi opinión hay otros dos que son clave en nuestra vida: la muerte y el amor. Amor intermitente (Autopublicación, 2013) es un poemario que explora el amor con intermitencia y en una edición autopublicada bellísima.
Algunos de estos poemas escritos por Carlos Ruiz Padilla, sexto conde de Casa-Padilla, van acompañados por ilustraciones. La obra comienza con una introducción y un prólogo, que preceden a los poemas. El autor del prólogo, José Infante, habla sobre la tradición de mecenazgo de artistas que ha habido en España, aunque con el tiempo la aristocracia se volvió, según dice, «montaraz, inculta y casi analfabeta». El prólogo está lleno de referencias aristocráticas de otros autores o de familiares y antepasados del autor, como Rafael de León, que es tío del conde.
Los poemas hablan sobre la fugacidad del amor, pero también sobre la belleza de este. Hay algunos que yo definiría como lenguaraces o alejados del romanticismo y el lenguaje lírico y elegante para acercarse a lo popular, o incluso a lo vulgar. Mezcla elementos populares como la feria o los coches locos con otros de la naturaleza como la primavera, las flores, el jazmín, las noches perfumadas y sensaciones como las palpitaciones.
Muchos poemas, aunque también tienen referencia amorosa, se centran en las comparaciones o alusiones a asuntos de la Semana Santa como la Esperanza de Triana. Cabe destacar que el autor nació en Córdoba pero vivió parte de su vida en Sevilla y en Torremolinos, según se nos dice en el prólogo. Quizás por ello dedica muchos poemas a Sevilla, que es la ciudad que más aparece, aunque hay alguno en el que cita también a Córdoba y Málaga.
En algún poema, algunos titulados y otros no, se establece una comparación entre el amor y el toreo, y otros son enumeraciones de la descripción de lo que parece la persona amada por el narrador. Todos los poemas se centran en la figura de la amada y de los sentimientos de este hacia ella. Finalmente, se deduce cierta angustia existencial, y hay un poema que exalta la libertad y que quizás dice mucho del autor, aunque no me atrevería a asegurarlo. Dice así: «Hombre o mujer, / qué más da, / la cosa es querer».
En las esquinas de cada página hay ribetes y motivos florales con dibujos de mariposas y plantas de diferentes colores: morado, azul, verde, rojo, amarillo… Además, los poemas tienen una tipografía de cuerpo grande y color verdoso, con la letra capital en rojo, mismo color que usa para los títulos. Por tanto, es un poemario muy colorido. La edición es preciosa, pero los errores ortográficos y erratas del prólogo y los poemas empañan la calidad estética del conjunto del libro.
Compré esta obra en la librería Isla Negra de Málaga porque me atrajo su portada, escueta, excéntrica, bella y con tan pocos detalles: ni siquiera el título o el nombre del autor. Además, en su interior encontré una fotografía del autor del año 2013 y una estampa en A5 de san Pancracio en perfecto estado, lo que me llamó la atención. En el libro se da poca información de la propia obra, pero al parecer se trata de un poemario del que se imprimieron en Bormujos (Sevilla) mil ejemplares numerados a mano por el autor. Yo tengo el número 108.
Las comparaciones son odiosas o… si te gustó este te gustará aquel (siempre salvando las distancias): Este libro anodino no me ha recordado a ningún otro, por supuesto en la estética de la edición, y en los poemas tampoco.

