Autor/a extranjero/a·Narrativa

“Pedro Páramo”, de Juan Rulfo

Una maravilla en formato papel.

Pedro Páramo (Cátedra, 2015), de Juan Rulfo y editado por José Carlos González Boixo, es un libro que me ha impresionado mucho. Tengo el libro desde hace más de dos años, pero nunca he encontrado el valor suficiente para abordarlo. Sabía que era un libro difícil, y lo ratifico ahora que lo he leído. Es un libro, tal y como se dice en su introducción, para leerlo varias veces. Incluso en los apéndices que González Boixo escribe se dan ciertas claves para entenderlo debido a la complejidad de su simbolismo.

Es un libro lleno de realismo mágico con muchas referencias al tiempo (lluvia, niebla, calor), a las flores, a la comida, a los sentimientos de la gente. Se lee de corrido, y la dificultad la encontramos en los saltos de tiempo que hay en la novela. Esta comienza con la llegada de Juan Preciado a Comala, ciudad llena de muertos que él cree vivos al principio donde va a buscar a su padre, Pedro Páramo. En las primeras páginas, Juan Preciado recorrerá casas ajenas, luchará entre sombras y entre gentes extrañas y desnudas que lo acogen fantasmagóricamente en sus lechos. Pero, a mitad de la obra más o menos, Juan muere y lo entierran. A partir de ahí nos encontramos con numerosos saltos atrás, se nos cuenta la historia de Comala y de su gente (historia que también se nos había ido contando antes de morir Juan Preciado).

Se nos cuenta toda la singularidad del poblado, la verdadera historia. Pedro Páramo, enamorado de Susana, tras la muerte de esta, se vengó e hizo morir de hambre a Comala, según se nos cuenta en la novela, y por ello todos guardan rencor a Pedro. Se entremezclan conversaciones de muertos, gemidos de muertos, gritos de muertos, alrededor de Juan Preciado, alrededor de la historia que se nos presenta. El libro conserva una magia viviente que nos envuelve mientras leemos la novela. Hacemos nuestra su historia, nos invade el clamor de los muertos, de dolor, aunque en Comala la pena tenga sabor a lluvia.

Hay una escena del libro que me ha conmovido especialmente, y es la de la muerte de la madre de Susana (Susana fue la última esposa de Pedro Páramo, y a la que él realmente amor según se nos dice). Susana y Justina, que es su amiga, comparten el dolor y velan el cuerpo de la madre de la primera al que nadie va a velar. Me parece una maravilla de la literatura. Me parece digno de destacar cómo Juan Rulfo narra la escena entre el velatorio de Susana y Justina por su madre hasta que la entierran y se van. Lo narra de tal forma, con ese realismo mágico, con ese matiz hispanoamericano que tanto me gusta y que también encontré en García Márquez y Sábato. Si usted, querido lector o querida lectora, no se ve con ánimos o tiempo de leer la obra completa, al menos lea esa escena, que se encuentra casi a la mitad de la novela. Si lee eso, el alma se le iluminará y le prometo que no será en vano.

Para terminar, quisiera hacerlo transcribiendo una frase del libro que me parece tan simple y sencilla como espléndida:

La lluvia amortigua los ruidos. Se sigue oyendo aún después de todo, granizando sus gotas, hilvanando el hilo de la vida. […] La lluvia sigue cayendo sobre los charcos.

2 comentarios sobre ““Pedro Páramo”, de Juan Rulfo

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